
El pasado se conmemoro el.
Este año, el llamado internacional pone el foco en las nuevas formas de captación mediante fraudes, engaños y plataformas digitales.
En nuestro pais la (PETT) ha alertado sobre el incremento de las modalidades de trata de menores, así como sobre el preocupante crecimiento de la que afecta a niñas y adolescentes.
La en constituye un fenómeno estrechamente vinculado a la , la exclusión social y la persistencia de normas discriminatorias que reproducen relaciones desiguales de poder.
La violencia se manifiesta de múltiples formas a lo largo del ciclo de vida de niñas, adolescentes y mujeres —violencia física, sexual, psicológica, intrafamiliar, prácticas nocivas, explotación y trata de personas—, generando impactos acumulativos que limitan el ejercicio de sus derechos y su desarrollo integral.
La evidencia oficial más reciente confirma que la mayoría de las niñas y adolescentes experimenta alguna forma de violencia antes de alcanzar la mayoría de edad.
Las , los y las han multiplicado las oportunidades para que tratantes y agresores identifiquen, manipulen y capten nuevas víctimas.
La ha reducido las barreras para el contacto y ampliado el alcance de quienes buscan captar a niñas y adolescentes, generando a las redes además un mayor lucro, mientras los algoritmos no distinguen entre el entretenimiento y el riesgo.
Un estudio reciente realizado en comunidades vulnerables por reveló que y adolescentes había interactuado con personas desconocidas en línea; una de cada cinco recibió ; tres de cada diez recibieron solicitudes de imágenes íntimas y dos de cada cinco fue invitada a encuentros presenciales a cambio de dinero, regalos u otros incentivos.
Estas cifras evidencian cómo las vulnerabilidades existentes fuera del entorno digital encuentran hoy nuevas vías para reproducirse en Internet.
La no ha creado estas violencias; simplemente ha amplificado aquellas que ya existían porque ha encontrado una sociedad que durante demasiado tiempo ha normalizado las distintas formas de violencia contra las niñas y adolescentes.
Mientras no transformemos las (que por ejemplo normalizan las con hombres mayores, bajo la idea de oportunidad de mejora), mientras sigamos culpando a las víctimas (por como visten o donde estaban) y tolerando la violencia cotidiana, la continuará siendo el nuevo escenario de un problema mucho más profundo y complejo.
La no comienza cuando ocurre un delito ni termina donde empieza una conexión a Internet.
Debe construirse mucho antes, desde la , el respeto a los y la adolescencia y el compromiso colectivo de erradicar todas las formas de violencia.
Porque la violencia comienza cuando una sociedad deja de reconocer como violencia aquello que siempre debió indignarla..



