
Entre los grandes renglones de exportación dominicanos aparecen el , los , los cigarros, el cacao y el azúcar.
Mucho menos conocido es un producto químico cuyo nombre resulta extraño para la mayoría de los dominicanos y en cuyo comercio internacional el país ocupa una posición excepcional: el.
La fue en el el de , y continúa disputando los primeros lugares del mercado internacional con y.
Detrás de esa posición está , que transforma un residuo abundante de su actividad azucarera —el — en una materia prima utilizada por diversas industrias.
El , también denominado , es un compuesto orgánico obtenido de residuos vegetales ricos en pentosanos.
Puede producirse a partir de mazorcas de maíz, madera, cáscaras y otros desechos agrícolas, pero en La Romana su materia prima fundamental procede de la después de extraído el azúcar.
Su importancia está en lo que viene después.
El se utiliza como en la refinación de aceites lubricantes y otros derivados del petróleo y sirve de materia prima para productos químicos de mayor valor.
Su principal derivado es el , empleado especialmente en para la industria de fundición, además de polímeros, adhesivos y materiales resistentes a altas temperaturas.
La dimensión de la industria dominicana resulta considerable.
Durante la , produjo de , según el informe final del.
La empresa dispone, además, de capacidad instalada para producir hasta 90 millones de libras anuales, alrededor de 40,800 toneladas.
Pero quizás el aspecto más interesante del negocio sea que la cadena industrial dominicana no termina en el puerto.
construyó hace décadas una estructura empresarial europea para transformar y comercializar su producción.
En 1995 adquirió instalaciones en que hoy operan como (TFC).
Allí, el enviado desde la es convertido principalmente en y otros derivados de mayor valor agregado.
La integración ha sido reconocida incluso en documentos oficiales de la Unión Europea.
La describió a , e como una misma estructura económica: la empresa dominicana suministra el , TFC lo transforma en e ( ), establecida en Países Bajos, se ocupa de su comercialización internacional.
Actualmente, se presenta como el mayor fabricante europeo de y derivados, con una capacidad combinada de , mientras que junto a afirma ocupar una posición de liderazgo en los mercados de Europa y América del Norte.
Los números del comercio exterior revelan hasta qué punto esa conexión europea está vinculada a la.
En el el país de por 22.83 millones de dólares.
De ese total, compró 24,685.8 toneladas por 21.07 millones de dólares y Países Bajos otras 2,000 toneladas por 1.76 millones de dólares.
Es decir, prácticamente toda la producción exportada tuvo como destino los dos países donde está asentada la estructura europea relacionada con.
Ese año la encabezó las exportaciones mundiales registradas del producto.
En el 2024 permaneció entre los primeros lugares, en una competencia muy cerrada con , mientras , pese a ser con diferencia el mayor productor mundial por la suma de numerosas fábricas, un valor inferior al dominicano.
La difícilmente puede competir con en volumen industrial agregado, sin embargo, ha conseguido hacerlo en un aprovechando precisamente un subproducto de una de sus industrias más antiguas.
La historia comienza con la , pero ya no termina con azúcar y melaza.
Lo que queda después de exprimirla puede convertirse mediante procesos químicos en ; viajar desde La Romana hasta ; transformarse allí en productos de mayor valor; y comercializarse desde Países Bajos hacia industrias de Europa, Norteamérica y otros mercados.
En un comercio exterior dominicano dominado por productos mucho más visibles, el pasa casi inadvertido.
Sin embargo, constituye un raro ejemplo de , aprovechamiento de residuos agrícolas, transformación industrial e.
Un producto casi desconocido en el país ha colocado a la , literalmente, entre los.
millones de libras anuales, alrededor de 40,800 toneladas, es la capacidad que puede producir Instituto Azucarero Dominicano.



