Los rituales de los inmortales inspiran a jóvenes y fanáticos de la región Sur
En Barahona y toda la región Sur, donde el béisbol es pasión y orgullo, las supersticiones de figuras como David Ortiz y Pedro Martínez resuenan en cada esquina. Con la temporada en pleno apogeo, los fanáticos locales reviven estas historias que unen al diamante con la identidad sureña.
Las historias de las cábalas de los peloteros dominicanos cobran especial significado en el Sur, cuna de talentos que han brillado en Grandes Ligas. Desde el legendario David Ortiz, quien antes de batear colocaba el bate sobre su pierna y escupía en la mano, hasta el inmortal Pedro Martínez, estas prácticas son parte del folclor que se transmite de generación en generación en las comunidades de Barahona y sus alrededores.
Para los jóvenes de la región que sueñan con llegar a las mayores, estas supersticiones son más que simples manías: son un recordatorio de que la disciplina y la fe van de la mano. 'Si un grande como Big Papi lo hacía, ¿por qué no imitarlo?', comenta un entrenador de la liga local, reflejando el sentir de muchos que ven en estos rituales una forma de conectar con sus ídolos.
El impacto también se siente en la economía local, donde las tiendas de artículos deportivos reportan un aumento en la venta de bates y guantes que los jóvenes 'cargan' con sus propias cábalas. Además, el turismo deportivo en la zona Sur podría beneficiarse si se promueven historias como la de Pedro Martínez y Nelson de la Rosa, el hombre más pequeño del mundo, quien acompañó al lanzador durante la histórica temporada de 2004.
Más allá de la anécdota, estas leyendas refuerzan el sentido de pertenencia y orgullo en la región. En cada juego de béisbol en Barahona, ya sea en un estadio profesional o en un solar improvisado, los jugadores cuidan sus rituales como si fueran parte del uniforme, demostrando que la superstición es también una forma de honrar a quienes abrieron camino.



