El pulso entre los gigantes del fútbol no toca la pelota local, pero sí la credibilidad del deporte.
La FIFA acusó a la UEFA de una campaña de desprestigio contra su presidente, Gianni Infantino, en medio de una disputa legal por un proyecto fallido de inversión para el Mundial. Para Barahona y el Sur, donde el fútbol crece en ligas comunitarias y escuelas, este tipo de conflictos en la cúpula puede retrasar apoyos y programas de desarrollo deportivo.
La FIFA reaccionó con dureza ante las solicitudes de la UEFA en tribunales de Estados Unidos para acceder a documentos sobre el plan de atraer inversores para el Mundial, que fue rechazado y abortado en julio. El órgano rector del fútbol calificó los escritos de 'comunicados de prensa' que buscan 'reforzar la campaña de desprestigio' contra su dirigencia, según documentos conocidos este jueves por la.
Aunque el conflicto parece lejano, para las ligas del Sur —como las de Barahona, Azua y San Juan— la estabilidad de la FIFA es clave para que lleguen fondos a proyectos de infraestructura y formación de talentos. Si la UEFA logra que se divulguen los documentos, podría presentar una denuncia formal en Suiza por 'mala gestión delictiva' contra Infantino, lo que pondría en riesgo la continuidad de su gestión.
La UEFA, que amenazó con boicotear el Mundial si no se echaba atrás la iniciativa, ha encontrado respaldo en las confederaciones de Concacaf y AFC. El presidente de Concacaf, Victor Montagliani, es visto como el rival más probable de Infantino en las elecciones de marzo, cuando el actual presidente busca un cuarto mandato sin oposición.
Para las comunidades dominicanas, que siguen con pasión las eliminatorias y los torneos internacionales, este tipo de disputas recuerda que el fútbol también se juega en los despachos. La FIFA argumenta que la UEFA no tiene derecho a exigir documentos internos y que su accionar 'amenazaría directamente los intereses de la FIFA', revelando información sensible y confidencial.
Mientras tanto, en el Sur se espera que la atención no se desvíe de lo esencial: el desarrollo de la pelota en cada barrio y cada cancha. El conflicto entre los organismos rectores no debe frenar los esfuerzos locales por impulsar el deporte y alejar a los jóvenes de la violencia.



