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El Derrumbao: una deuda que Barahona no puede seguir esperando

BARAHONA. El lugar es conocido desde hace años como El Derrumbao, pero detrás de ese nombre popular hay un problema mucho más serio: un tramo carretero vulnerable donde coinciden montaña, desprendimientos de tierra y rocas, curvas cerradas, tránsito pesado y zonas próximas al precipicio.

Carretera de montaña al borde de un precipicio en el Sur de República Dominicana
Foto ilustrativa / Pexels

Está ubicado entre San Rafael y el puente El Coronel, en la carretera Barahona-Enriquillo, una vía fundamental para las comunidades de la costa y para la conexión terrestre hacia Pedernales. Diario Libre documentó este 3 de octubre que, pese a intervenciones de emergencia, asfaltado, inspecciones y estudios técnicos, la solución estructural definitiva continúa pendiente.

Y esa es la pregunta que no puede seguir aplazándose: ¿cuántos años más tendrá que esperar el Sur para contar con una vía verdaderamente segura?

Un problema que no apareció ayer

El 25 de septiembre de 2023 un importante deslizamiento bloqueó la carretera Barahona-Enriquillo. Equipos pesados fueron enviados para retirar tierra y rocas, y las autoridades de Obras Públicas visitaron la zona. En aquel momento se anunció la búsqueda de una solución definitiva, con asesoría técnica de especialistas en geología.

Desde entonces se han realizado evaluaciones, intervenciones y trabajos para mantener la circulación.

Pero mantener abierta una carretera no es lo mismo que resolver definitivamente su vulnerabilidad.

En mayo de 2024, el propio Ministerio de Obras Públicas tuvo que ordenar el cierre preventivo del tránsito por El Derrumbao ante las lluvias y la saturación de los suelos. Los técnicos advirtieron entonces que la combinación del terreno saturado con el peso y las vibraciones de los vehículos podía generar accidentes fatales.

Ese antecedente demuestra que no estamos hablando simplemente de incomodidad vial. Estamos hablando de seguridad y de vidas humanas.

Una carretera estratégica para el futuro del Sur

El problema adquiere todavía mayor importancia por el desarrollo turístico que actualmente experimenta Pedernales.

El Estado está realizando inversiones destinadas a transformar el Sur en un nuevo eje turístico del país. Pero ese desarrollo necesita carreteras capaces de transportar turistas, trabajadores, mercancías, autobuses y vehículos pesados con seguridad.

Carretera de montaña con curvas en la región Sur
Foto ilustrativa / Pexels

No resulta coherente proyectar internacionalmente el destino turístico del Sur mientras uno de sus principales corredores terrestres conserva un punto crítico sin solución estructural definitiva.

El Derrumbao no perjudica únicamente a Barahona: afecta la conectividad de todo el corredor costero hacia Pedernales. Cada interrupción puede significar retrasos para trabajadores, comerciantes, transportistas, turistas, estudiantes y residentes de las comunidades costeras.

En mayo de 2026, por ejemplo, la volcadura de una patana en la zona volvió a provocar serios problemas de circulación entre Barahona y Pedernales.

Resolver El Derrumbao debe entenderse, por tanto, también como una inversión estratégica para el desarrollo económico del Sur.

No necesitamos otra reparación provisional

Barahona debe reconocer las inversiones y obras que se han realizado en la provincia. Una cosa no impide reclamar la otra.

Pero después de años de estudios e intervenciones, El Derrumbao necesita dejar de administrarse únicamente como una emergencia recurrente.

Se han mencionado diferentes alternativas técnicas, incluyendo modificaciones importantes de la montaña y soluciones de infraestructura como un viaducto o un túnel. Diario Libre señala que las alternativas estudiadas han llegado a contemplar inversiones de decenas de millones de dólares.

La decisión final corresponde a ingenieros, geólogos y especialistas. Lo que corresponde exigir desde la sociedad es algo mucho más sencillo: que se tome una decisión definitiva, se presente públicamente el proyecto seleccionado, se establezca su presupuesto y se comunique un cronograma real de ejecución.

Porque una comunidad no puede vivir permanentemente entre anuncios, estudios y reparaciones temporales.

El peligro aumenta cuando llegan las lluvias

La geología del lugar convierte las precipitaciones en una preocupación especial. Las lluvias pueden favorecer desprendimientos y aumentar la inestabilidad de los terrenos. En enero de 2024 se registró otro deslizamiento en la zona, en un punto que las propias autoridades ya identificaban como crítico.

Esto significa que cada temporada lluviosa devuelve la misma incertidumbre: conductores que atraviesan el tramo, familias que viajan entre municipios, autobuses llenos de pasajeros, camiones cargados de mercancías y turistas que recorren la costa. Todos dependen de una carretera cuya vulnerabilidad es conocida desde hace años.

Un reclamo que debe ser de todos

El pasado 27 de agosto, representantes de la provincia solicitaron nuevamente al Gobierno y al Ministerio de Obras Públicas una intervención definitiva, calificando el tramo como una amenaza permanente para quienes circulan por allí.

Ese reclamo merece convertirse en una causa común. No debería importar partido político, gobierno, oposición ni intereses particulares. El Derrumbao es un problema de Barahona y del desarrollo del Sur.

La próxima noticia no puede ser una tragedia

Las autoridades conocen el problema. Los estudios existen. Las inspecciones se han realizado. Las emergencias han ocurrido. Los cierres preventivos también. Y los conductores llevan años reclamando seguridad.

Entonces queda una pregunta inevitable: ¿qué más tiene que ocurrir para que El Derrumbao reciba finalmente una solución estructural?

No debemos esperar que una tragedia obligue mañana a ejecutar lo que técnicamente sabemos que debe resolverse hoy. El Estado tiene la oportunidad de cerrar definitivamente este capítulo y entregar al Sur una infraestructura a la altura del desarrollo que está promoviendo.

Barahona no está pidiendo un lujo. Pedernales no está pidiendo un privilegio. Las comunidades costeras no están pidiendo un favor. Están reclamando seguridad vial.

Y después de años de derrumbes, intervenciones, estudios y promesas, llegó el momento de que El Derrumbao deje de ser una emergencia permanente y se convierta, finalmente, en un problema resuelto.

Fuente: investigación de Diario Libre sobre El Derrumbao (3 de octubre de 2026), complementada con información de Presidencia de la República y del Ministerio de Obras Públicas.

El Biran

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