
El triunfo de Lula consolida la alianza Brasil-China y redefine el comercio en la región
Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta en Brasil con el 51,76 % de los votos frente a Flávio Bolsonaro, según los resultados oficiales con el 99,81 % escrutado. La reelección fortalece los lazos de Brasilia con Pekín, su mayor socio comercial desde 2009, en medio del pulso entre EE. UU. y China por influir en Latinoamérica.
Lula obtuvo su cuarto mandato al imponerse el domingo en la segunda vuelta con el 51,76 % de los votos frente al 48,24 % de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de acuerdo con los resultados oficiales con el 99,81 % de las urnas escrutadas.
China, que no siempre felicita a un presidente electo a menos de 24 horas después de los comicios, lo hizo este lunes con Lula, lo que da pistas de la importancia que el país asiático da a su socio suramericano, con el que desea 'seguir avanzando en la construcción de una comunidad de futuro compartida'.
El comercio bilateral alcanzó en 2025 un récord de 171.000 millones de dólares, un 8,2 % más, mientras Brasil fue el principal destino mundial de las inversiones chinas ese año, con 6.100 millones de dólares, un aumento del 45 %. Antes de las elecciones, la analista Zhang Jieyu, del Instituto de Estudios Internacionales de China, había advertido que si la derecha brasileña llegaba al poder, 'el panorama geopolítico de América Latina podría transformarse por completo', aunque matizó que no se daría 'una ruptura drástica' en los lazos entre China y Brasil.
Otros especialistas introdujeron matices. Xu Tianqi, de la Universidad Renmin, declaró al medio local Guancha que el peso del comercio y las inversiones hacía difícil que un eventual Gobierno de Bolsonaro abandonase los BRICS, pese a los planteamientos de parte de su entorno político. La dirigencia china ha evitado vincular expresamente sus relaciones con América Latina al signo político de sus gobiernos; el representante especial chino para la región, Qiu Xiaoqi, aseguró en octubre que Pekín 'no establece divisiones ideológicas' y respeta las decisiones electorales de cada país. Xi Jinping y Lula hablaron por teléfono en julio, cuando el presidente chino expresó su apoyo a la soberanía brasileña y rechazó las 'interfere'.



