Alberto Taveras La defensa de la soberanía nacional constituye una responsabilidad irrenunciable de todo gobernante, pero adquiere una dimensión extraordinaria cuando debe ejercerse en medio de una crisis prolongada e impredecible como la que atraviesa Haití.
En ese escenario, la República Dominicana ha fortalecido sus capacidades de defensa y vigilancia bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader, para defender sin improvisar.
Durante La Semanal reciente, el mandatario presentó las medidas adoptadas para proteger el territorio nacional y garantizar la tranquilidad de los dominicanos.
El mensaje fue claro: el país permanece alerta, dispone de mayores recursos y no permitirá que las organizaciones criminales haitianas amenacen su seguridad.
El reforzamiento fronterizo incluye el despliegue de aproximadamente 11,000 soldados, la incorporación de vehículos blindados, aeronaves, unidades navales y equipos especializados, además de sistemas de vigilancia con drones modernos.
Estas herramientas mejoran la capacidad de monitoreo, detección y respuesta de las autoridades ante cualquier amenaza.
A ello se suma el desarrollo de la verja perimetral inteligente, equipada con iluminación, fibra óptica, cámaras y conexiones con centros de comando y control militar.
Esta infraestructura forma parte de una estrategia que combina tecnología, presencia militar y capacidad operativa para fortalecer la vigilancia de los puntos más vulnerables de la frontera.
El ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre, destacó que las Fuerzas Armadas han recibido más de 1,400 vehículos durante los últimos seis años.
La modernización también comprende instalaciones militares, equipamiento especializado y mejores condiciones para los soldados que cumplen su misión de proteger el territorio nacional.
Estos avances adquieren mayor relevancia ante una crisis haitiana que representa un desafío permanente para toda la región.
A Abinader le ha correspondido gobernar durante uno de los períodos más difíciles de esta problemática, enfrentando sus consecuencias con firmeza y procurando equilibrar la cooperación internacional con la obligación irrenunciable de defender nuestras fronteras.
La coordinación logística y de inteligencia con otros países demuestra, además, que la seguridad dominicana exige visión estratégica y colaboración, sin delegar la responsabilidad nacional de preservar la soberanía.
La seguridad no se construye con discursos alarmistas, sino con planificación, inversiones, instituciones preparadas y decisiones oportunas.
La modernización de nuestras capacidades constituye un avance significativo frente a amenazas que requieren vigilancia permanente.
La República Dominicana debe continuar fortaleciendo sus defensas, actuando con prudencia y manteniendo la unidad nacional.
La tranquilidad de nuestra gente y la protección de nuestra soberanía deben estar por encima de cualquier circunstancia.
Una frontera mejor equipada y un Estado preparado son garantías fundamentales para preservar la paz, la estabilidad y el futuro del país.
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