Investigadores urgen a la FIFA a reforzar protocolos ante temperaturas sofocantes
Dos redes independientes de especialistas en clima, salud y deporte han dirigido una advertencia contundente al máximo organismo del fútbol mundial: las condiciones atmosféricas durante la Copa del Mundo que arranca el 11 de junio en Norteamérica podrían rebasar los umbrales de seguridad para los protagonistas del torneo.
El análisis, elaborado por World Weather Attribution y un grupo de veinte investigadores que suscribieron una misiva abierta, proyecta que 26 de los 104 partidos programados en dieciséis recintos se disputarían con índices de bochorno iguales o superiores a 26 grados en la escala WBGT, parámetro que fusiona temperatura, humedad, radiación y nubosidad.
Los escenarios calificados como "de alto riesgo" se concentran en estadios descubiertos con horarios diurnos, particularmente en Miami, Kansas City y las inmediaciones de Nueva York, en Nueva Jersey. Cuando el termómetro de globo y bulbo húmedo alcanza los 28 grados —equivalentes a 38 grados centígrados en ambiente seco—, los expertos recomiendan incluso la cancelación de los compromisos.
Friederike Otto, catedrática del Imperial College de Londres, subrayó que el calentamiento global ha duplicado la probabilidad de olas de calor desde la última edición estadounidense en 1994, lo que compromete seriamente la viabilidad de organizar certámenes veraniegos en el hemisferio boreal. La especialista criticó además que las pausas de hidratación de tres minutos resultan insuficientes y abogó por intervalos de al menos seis minutos.
Simon Stiell, responsable climático de Naciones Unidas, secundó la preocupación e instó a acelerar la transición hacia fuentes limpias de energía para resguardar la integridad de deportistas y seguidores. La FIFA, por su parte, aseguró que vigilará las condiciones en tiempo real y activará los mecanismos de contingencia previstos ante episodios meteorológicos adversos.



