Crítica cuestiona la película por su ritmo lento y discurso feminista
La película “Mother Mary”, dirigida por David Lowery y protagonizada por Anne Hathaway y Michaela Coel, se presenta como un drama psicológico que explora la fama, la identidad y el poder. La crítica especializada la califica como aburrida y plomiza.
“Mother Mary” sigue a una cantante popular que, tras sufrir un accidente durante un concierto, se prepara para su regreso a los escenarios mientras reaparece en la vida de Sam, su antigua diseñadora de moda y amante, para pedirle un último vestido. La trama se ajusta a las fórmulas del musical, el thriller y el drama psicológico sobre celebridades en crisis.
El guion de Lowery, según la crítica, no añade sustancia al desarrollo de la protagonista y opta por justificar sus acciones con diálogos rebuscados y escenas expositivas. Las escenas se rellenan con monólogos solemnes sobre desdichas, temores, vestidos y espectros, en un granero convertido en atelier para brujería, con ropa flotando como fantasmas y referencias religiosas.
La película presenta un discurso militante feminista sobre feminidad, fama y cosificación sexual, centrado en los traumas psicológicos de dos mujeres que se hicieron daño mutuamente en el pasado y ahora buscan reconciliarse en un espacio simbólico de sororidad. El vestido rojo simboliza el sacrificio de la mujer exitosa cosificada por la presión sobre el cuerpo y la pérdida de autonomía.
La crítica señala que esta síntesis discursiva abandona su coherencia al construirse sobre una capa progresista contradictoria, mostrando la relación de Mary y Sam sobre un maniqueísmo que reduce el asunto a una relación de poder y dependencia, sin atreverse a mirar de frente la posibilidad de que dos mujeres también pueden ser egoístas, destructivas y competitivas sin convertirlas en víctimas del patriarca.



