Invertir en formación y tecnología es esencial para una agropecuaria más productiva y competitiva
La agropecuaria dominicana enfrenta el reto de tecnificarse y ser más competitiva, lo que exige invertir en capital humano. El conocimiento se perfila como el recurso determinante para producir más alimentos, generar empleos y desarrollar las comunidades rurales.
Durante mucho tiempo, el campo dominicano se asoció principalmente con tierra, agua, semillas y trabajo. Estos factores siguen siendo esenciales, pero la agropecuaria del siglo XXI incorpora un recurso cada vez más determinante: el conocimiento. La República Dominicana tiene ante sí el desafío de construir una agropecuaria y una agroindustria más productivas, tecnificadas y competitivas, y para lograrlo debe comenzar por invertir en la formación de su capital humano.
No existe transformación productiva sostenible sin personas preparadas para conducirla. El campo es mucho más que agricultura: es seguridad alimentaria, empleos, exportaciones, desarrollo territorial y oportunidades para miles de familias. Los avances alcanzados por el país, incluyendo haber logrado mantener la prevalencia de subalimentación por debajo del umbral del 2.5 %, demuestran cuánto se puede avanzar cuando existe continuidad en las políticas públicas y participación de los productores.
El próximo salto tendrá que ser hacia la productividad. La cantidad de tierra cultivable tiene límites, por lo que la capacidad de producir más alimentos y generar mayor valor no puede depender exclusivamente de incorporar nuevas superficies. Tendrá que descansar cada vez más en mejores métodos, tecnificación del riego, mecanización, industrialización, manejo post cosecha, mejores sistemas de comercialización y nuevas tecnologías, incluyendo la inteligencia artificial.
Un ejemplo ilustra esta dimensión: Michael Kremer, Premio Nobel de Economía 2019, trabajó en la India a través del Development Innovation Lab en el desarrollo de pronósticos meteorológicos apoyados en inteligencia artificial. El sistema combina modelos de IA, información histórica y herramientas estadísticas. En 2025, un programa llevó información sobre el montón, incluyendo el pronóstico de un período de sequía, a aproximadamente 38 millones de agricultores en la India. Esto muestra que la agricultura del futuro también se desarrolla frente a una computadora, procesando datos, utilizando sensores, operando drones y convirtiendo información en mejores decisiones productivas.
Por eso se necesita que una nueva generación de dominicanos descubra el campo desde una perspectiva diferente. Durante décadas, los jóvenes han abandonado las comunidades rurales porque sienten que allí existen pocas oportunidades de desarrollo, lo que contribuye al envejecimiento de la población productora y dificulta la incorporación de nuevas tecnologías. El reto no es simplemente pedirles que se queden, sino construir un campo donde quieran quedarse, donde puedan formarse, emprender, acceder a financiamiento y generar buenos ingresos.



