

La tierra no avisa cuando quiere despabilarse.
El CEMED, una apuesta por la resiliencia
Los recientes y violentos sismos que han sacudido a Venezuela y otras latitudes del mundo son un crudo recordatorio de que nuestro país, situado en una zona de alta complejidad tectónica, no puede darse el lujo de vivir indiferente a esos peligros.
La creciente frecuencia de microsismos en nuestras costas y en el interior del territorio es un termómetro que mide nuestra vulnerabilidad estructural y organizativa ante el próximo gran evento.
Ante esta realidad, la inauguración ayer de la moderna base del Cuerpo Especializado de Mitigación a Emergencias y Desastres (Cemed) en el Campamento Militar 16 de agosto, por parte del presidente Luis Abinader y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, merece un rotundo reconocimiento.
Este hito trasciende lo simbólico.
Representa el epicentro logístico de una nueva doctrina de defensa civil, dotada de tecnología y capacidad de despliegue rápido, no solo para fenómenos atmosféricos o incendios, sino para catástrofes súbitas como terremotos.
La reciente intervención exitosa en Venezuela demostró que estos equipos humanos y técnicos ya son un activo regional.
Ahora, con esta base, se consolida su operatividad.
Sin embargo, cabe advertir que de nada sirve tener un cuerpo de élite para la respuesta si el Estado sigue cojeando en el eslabón más crítico: la prevención.
La apertura de esta base debe ser el catalizador para que el gobierno endurezca, con urgencia, la fiscalización de las normativas antisísmicas.
No basta con aprobar planos en edificaciones.
Se impone una supervisión in situ rigurosa y, sobre todo, la exigencia obligatoria e irrenunciable de los estudios de mecánica de suelos.
Construir sobre una roca caliza no es lo mismo que hacerlo sobre terrenos sedimentarios, arcillosos o arenosos, como los que abundan en ciertas zonas de expansión urbana.
La iniciativa del presidente Abinader y el ministro Fernández Onofre sienta un precedente de modernidad militar y civil.
Pero la verdadera “enhorabuena” solo será completa cuando el gobierno demuestre la misma determinación y presupuesto para hacer cumplir las leyes antisísmicas que para adquirir tecnología de punta.
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