
Tribunal dicta sentencia ejemplar por tortura infantil y fija indemnización de cinco millones
El Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional condenó a 30 años de prisión a Yokeiry Coronado De La Cruz y Jeider Montero Medina por torturar hasta la muerte a la niña Emailing Coronado, de siete años, en Los Guandules. El caso, ocurrido en agosto del año pasado, conmocionó al país y evidencia la necesidad de denunciar el maltrato infantil.
Yokeiry Coronado De La Cruz y su pareja, Jeider Montero Medina, fueron sentenciados este miércoles a 30 años de prisión tras ser hallados culpables por el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional de torturar hasta causar la muerte a la menor de siete años Emailing Coronado, quien estaba bajo su cuidado. El deceso se produjo en agosto del pasado año en el sector Los Guandules y conmovió a la sociedad dominicana tras los vecinos revelar el progresivo maltrato que recibía la niña por parte de Yokeiry Coronado, tía de la madre de la víctima.
Al emitir unas cuantas palabras horas antes de la sentencia, Yokeiry dijo: "Me siento muy mal por lo que he hecho, porque ella era mi niña, yo quería criarla como mi hija, como una hija que nunca tuve. Lamento lo que yo he hecho". El Ministerio Público formuló los mismos cargos contra Jeider Montero porque, pese a tener conocimiento de la situación del maltrato infantil, no la denunció. Durante la audiencia, su defensor alegó que el hombre trabajaba entre doce y dieciséis horas y cuando llegaba a la casa era únicamente "a dormir"; pidió que se le impusiera tres años de prisión suspendida y el también condenado se declaró inocente.
Las juezas del tribunal, Yissel Bienvenida Soto Peña, Clara Sobeyda Castillo y Jarolyn Elizabeth Rosario López, acogieron la solicitud del Ministerio Público y le impusieron, al igual que a Yokeiry Coronado, los treinta años de prisión. También se les impuso una indemnización de cinco millones de pesos a favor de los parientes de la niña. La médico forense estableció al levantar el cadáver que la causa de muerte estaba relacionada con un cuadro de maltrato reiterado.
La madre biológica de Emailing la procreó cuando era adolescente y pensó que con su tía la menor iba a tener una mejor vida. En un reportaje de este medio, días después del deceso, los vecinos de la pareja condenada narraron que pudieron percatarse de las señales del maltrato cuando la niña bajó un día a jugar unos números en una banca de lotería y se sorprendieron al verla tomar agua de la cubeta de trapear, mostrando una fuerte sed y deterioro físico. También un colmadero expresó que la niña tenía como tres meses sin bajar a comprar y que las veces que la vio estaba cubierta hasta la cabeza con un abrigo. Los vecinos sostuvieron que habían puesto la denuncia al Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (Conani), donde se les exigía pruebas del maltrato.


