
La política migratoria de EE.UU. impacta a familias y economías de la región Sur.
El gobierno de Trump ha enviado a más de 100 inmigrantes a ocho países africanos en los últimos 10 días, una medida que podría afectar a dominicanos en el Sur y a sus remesas.
Washington ha intensificado las deportaciones a terceros países, enviando a inmigrantes de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Afganistán, Irán, Nepal y Turquía a naciones africanas como Burundi, Camerún y Ruanda, según documentos de NBC News. Aunque ningún dominicano aparece en estos vuelos, la medida refleja una política migratoria más dura que podría alcanzar a la diáspora dominicana, incluida la del Sur.
Para Barahona y la región Sur, donde miles de familias dependen de las remesas enviadas desde Estados Unidos, cualquier endurecimiento migratorio genera preocupación. La incertidumbre sobre quién podría ser deportado y a qué país, incluso sin antecedentes penales, crea zozobra en comunidades que han visto partir a sus seres queridos en busca de mejores oportunidades.
Los vuelos del ICE, que incluyeron a personas con antecedentes penales y también a otras sin ellos, han sido posibles gracias a acuerdos con más de 30 países, entre ellos Panamá, Costa Rica y Ecuador. Esta práctica, impulsada por Trump desde su regreso a la presidencia, busca acelerar las deportaciones, una promesa electoral que ahora impacta a nivel global.
Aunque el Sur no es el origen directo de estos vuelos, la región no es ajena a la migración. Líderes comunitarios de Barahona piden a las autoridades dominicanas estar atentas y brindar apoyo consular a cualquier dominicano que pueda verse afectado por estas políticas, que podrían extenderse a otras nacionalidades.
La medida también genera debates sobre los derechos humanos y el debido proceso, temas que resuenan en las comunidades del Sur, donde muchos han migrado por necesidad económica y ahora ven cómo se cierran las puertas en Estados Unidos.



