

Trágicamente, el 40% de las mujeres con problemas de adicción severa confiesan haber intentado quitarse la vida al menos una vez..
Adicciones en femenino: la brecha invisible que está cobrando vidas
iStockphoto La adicción en las mujeres no es una simple estadística; es una crisis silenciosa que se esconde detrás de la culpa, el estigma y un sistema de salud que sigue ignorándolas Hay realidades que preferimos no mirar, y la adicción en las mujeres es una de las más ocultas.
Durante décadas, la sociedad ha asumido que el consumo de sustancias es un problema mayoritariamente masculino.
Los números generales parecen respaldarlo, pero detrás de las gráficas frías se esconde una verdad demoledora: cuando una mujer cae en las redes de la dependencia, el impacto en su cuerpo, su mente y su entorno es mucho más rápido, devastador y cruel.
Existe una brecha de género en la salud que sigue cobrando vidas en completo silencio.
Según datos estadísticos, las mujeres consumen más hipnosedantes, somníferos y tranquilizantes que los hombres , con una diferencia notable.
Por otro lado, en la juventud se observa un preocupante aumento del consumo combinado de alcohol y tabaco durante los fines de semana como una forma de encajar en el grupo social.
La primera gran trampa para la mujer es su propia biología, la ciencia ha demostrado que el cuerpo femenino procesa las sustancias de manera muy distinta que en el hombre.
Por ejemplo, ante una misma copa de alcohol, una mujer alcanza niveles de intoxicación mucho más altos debido a razones tan simples como una menor cantidad de agua en el cuerpo y una menor presencia de las enzimas de alcohol deshidrogenasa o ( ADH ), encargada de metabolizar la sustancia.
El resultado es una concentración de alcoholemia superior ante dosis idénticas a las tomadas por los hombres.
Esto provoca lo que los expertos llaman un efecto acelerado.
Una mujer necesita mucho menos tiempo y dosis más pequeñas de alcohol, marihuana o medicamentos para desarrollar una adicción severa.
Mientras el entorno juzga el consumo masivo, el organismo de ellas sufre daños irreversibles a una velocidad alarmante.
Detrás de la adicción de una mujer casi nunca hay una búsqueda de placer o diversión; hay dolor.
Los datos de los centros de asistencia revelan una cifra que estremece: hasta el 70% de las mujeres atrapadas en la dependencia han sido víctimas de maltrato físico o abuso sexual en algún momento de sus vidas.
La droga se convierte en un anestésico para el alma, una vía de escape frente al estrés crónico , la depresión , la soledad o el trauma de parejas destructivas.
El abuso de sustancias destruye el sistema hormonal de la mujer, provocando infertilidad, menopausia precoz, entre otras.
IStock A este dolor se le suma el peor de los castigos sociales: el estigma.
A los hombres bajo los efectos del alcohol se les suele disculpar con ligereza.
A la mujer se le condena.
Sobre ella pesa el rol cultural de ser la cuidadora, la madre y el pilar del hogar.
Por miedo a ser juzgada, a perder a sus hijos o a ser abandonada por su familia, la mujer adicta se esconde.
Niega su problema, se aísla y sufre en la clandestinidad de su hogar , retrasando por años la búsqueda de una ayuda que le urge.
El impacto físico es una factura altísima, el abuso de sustancias destruye el sistema hormonal de la mujer, provocando infertilidad , menopausia precoz y multiplicando el riesgo de sufrir osteoporosis o cáncer de mama.
Pero el panorama se vuelve aún más trágico durante el embarazo.
El feto sufre de forma directa las consecuencias: desde nacimientos prematuros y bebés con bajo peso , hasta niños que nacen con el terrible síndrome de abstinencia o con daños cerebrales permanentes que afectarán su aprendizaje para siempre.
La peor comorbilidad, sin embargo, ocurre en la salud mental.
La mezcla de adicción, desamparo social y depresión genera un callejón sin salida.
Trágicamente, el 40% de las mujeres con problemas de adicción severa confiesan haber intentado quitarse la vida al menos una vez.
El dato más injusto de esta problemática es el acceso a la recuperación.
Por cada cinco hombres que reciben tratamiento para salir de las drogas, apenas una mujer logra entrar a un programa de ayuda.
Los centros de rehabilitación tradicionales se pensaron por y para hombres, ignorando que las mujeres necesitan guarderías para sus hijos, apoyo legal contra agresores y terapias enfocadas en sanar el abuso psicológico y sexual.
Para salvarlas, el tratamiento no puede limitarse a quitarles la sustancia.
Necesitan una atención integral que reconstruya su autoestima, les devuelva herramientas de trabajo y vigile su salud ginecológica y emocional.
Afortunadamente, en República Dominicana existen algunas instituciones que han entendido esta realidad y ofrecen espacios seguros exclusivamente para mujeres, no obstante, carecemos de más espacio como estos: · Hogar Crea Dominicano Femenino Oriental/ Santiago : Atención residencial para adultas.
Teléfonos: (809) 221-1413 / (809) 483-2096.
· Ministerio Evangelístico Rescatados del Lodo Femenino : Comunidad terapéutica residencial para mujeres en Villa María, Pantoja, Santo Domingo.
Correo: paulinoventuradelacruz@gmail.com.
Es hora de diseñar soluciones con rostro de mujer.
Si usted o un familiar está pasando por una situación de dependencia o crisis de salud mental, le exhortamos a buscar asistencia inmediata con profesionales de la salud calificados o contactar a las líneas de apoyo institucional autorizadas.
María Jerez, médico psiquiatra, manejo de crisis/ trauma y adicciones.
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