La historia del genio que compuso su obra más famosa tras recuperarse de un derrame cerebral
En abril de 1737, el compositor alemán Jorge Federico Handel sufrió un ACV que lo dejó al borde de la muerte. Contra todo pronóstico, se recuperó y en 1741 compuso 'El Mesías' en solo 24 días.
Una hermosa tarde de abril de 1737, el maestro músico alemán Jorge Federico Handel se desplomó tras sufrir lo que en el siglo XVIII llamaban apoplejía y hoy los médicos denominan ACV. Su criado lo encontró aparentemente sin vida; su voz se apagaba. El mundo estaba a punto de perder a un genio que con sus magias musicales llevaba milagrosamente a los humanos a comunicarse con Dios.
El amanuense de Handel, Cristóbal Schmidt, dejó a su irascible jefe casi muerto, mientras se dirigía en busca de un doctor que pudiera traerlo al mundo de los vivos. Por fin, apareció el doctor Jenkins ante el genio agonizante. Lastimeras fueron sus palabras: 'Haremos todo lo posible por salvar al hombre, pues el músico ya lo hemos perdido'. Una vez salido de la habitación, el doctor Jenkins fue contundente: 'Vivirá, el hombre está conservado, el músico debe ser olvidado'.
En un caso inverosímil, el maestro Handel unió su habitual terquedad a una fuerza de voluntad inigualable para recuperar su salud. Más que recuperar su absoluta salud, quería movilizar sus brazos para extraer notas celestiales que llevaran un mensaje de paz y amor a la humanidad. Se hizo el milagro. En el año de 1741, un renovado Händel compuso en sólo 24 días su obra inmortal: 'El Mesías', que, al decir de sus contemporáneos, esas melodías y expresiones de amor a Dios dieron espiritualmente alimentos a los pobres, ropa a los desnudos y protección a los huérfanos.
Aleluya, aleluya, aleluya, esas frases han llevado a la humanidad a un éxtasis espiritual inenarrable. Aunque la composición musical es más conocida como 'Aleluya', su nombre original es 'El Mesías'. Ciego y sin fuerza en 1759, Jorge Federico Handel estaba listo para emprender el viaje a lo celestial, pero se empeñó tercamente en que debía someter la muerte a su voluntad y entregar su alma el mismo día en que sufrió el colapso que casi le arrebata la vida a destiempo: 14 de abril.



