Justicia y Seguridad

Asaltos violentos dentro de viviendas encienden las alarmas en el Sur y todo el país

BARAHONA. El Sur de República Dominicana, como el resto del país, observa con creciente inquietud una modalidad delictiva que rompe con lo cotidiano: los asaltos violentos dentro de viviendas habitadas, con familias sometidas, personas amarradas y víctimas golpeadas frente a sus propios familiares.

Patrulla policial con luces encendidas durante la noche
Foto: Pixabay / Pexels

La sensación de inseguridad ha crecido en comunidades sureñas que, históricamente, consideraban la puerta de su casa como una frontera que nadie se atrevería a cruzar. Hoy esa certeza se desdibuja.

Tres casos que estremecieron al país

El primero de los episodios que encendió las alarmas ocurrió en Santo Domingo Este, en la residencia del merenguero Julián Oro Duro. El asalto dejó sin vida a su esposa, Zeneida Socorro Castillo, y herido al artista. Las autoridades recuperaron posteriormente US$33,690 y RD$196,500, además de joyas y otras pertenencias, y anunciaron arrestos.

Días después, el actor y humorista Kenny Grullón fue sometido dentro de su propia vivienda. El atacante habría penetrado por la parte trasera, amenazado y amordazado al artista antes de llevarse dinero y otras pertenencias. El detenido, según las informaciones, registraba antecedentes.

En Altamira, Puerto Plata, un empresario y tabaquero fue brutalmente golpeado dentro de su residencia; las imágenes difundidas muestran las lesiones en su rostro. Los delincuentes escaparon con dinero tras someterlo en su hogar.

El Sur también pregunta

Lejos de tratarse de un problema exclusivo de la capital o de la región Norte, en Barahona y las provincias del Sur la pregunta es la misma que recorre el país: ¿hasta dónde están dispuestos a llegar quienes ya no le temen a entrar a una casa ocupada?

Comerciantes, amas de casa y dirigentes comunitarios sureños coinciden en que la prevención —y no solo la reacción tras el hecho— debe ser la prioridad. Para muchos, la presencia policial preventiva en los barrios sigue siendo insuficiente frente a una criminalidad que se ha vuelto más audaz.

Lo que dicen las cifras

Las estadísticas oficiales de la Policía Nacional indican que la tasa acumulada de homicidios se ubicó en 7.36 por cada 100,000 habitantes al 25 de septiembre de 2026, una reducción frente al 8.74 de 2025 y al 13.20 de 2022. También se reportó una baja de 40.5 % en los robos denunciados.

Las cifras, sin embargo, no bastan para calmar a una población que, aunque ve mejorar los indicadores, sigue cambiando sus rutinas por miedo. En el Sur, esa contradicción se siente con la misma fuerza que en cualquier rincón del país.

Prevención y control de la reincidencia

Los especialistas coinciden en que la respuesta no puede limitarse a apresar al responsable después del crimen. Resulta urgente atacar la reincidencia: personas con múltiples antecedentes que vuelven a las calles y vuelven a victimizar. Si el sistema no responde a esa realidad, la captura de un delincuente solo abre espacio para el siguiente.

Para las comunidades del Sur, recuperar la tranquilidad pasa por más patrullaje preventivo, mejor inteligencia criminal, control del tráfico de armas y una justicia que no devuelva a las calles, sin supervisión ni oportunidades, a quienes ya demostraron ser un peligro.

La batalla contra la delincuencia no se gana solo con una gráfica que desciende. Se gana el día en que un barahonero pueda cerrar la puerta de su casa, dormir tranquilo y caminar por su comunidad sin sentir miedo.

El Biran

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