Familia de la víctima exige justicia por homicidio y uso excesivo de la fuerza
La familia de Renee Good, fallecida en enero en Minesota por disparos de un agente de ICE, demandó este jueves al Gobierno federal. El caso expone el accionar de la campaña migratoria de Trump y sus implicaciones para los derechos civiles.
La familia de Renee Good, la estadounidense fallecida el pasado mes de enero en Minesota a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), demandó este jueves al Gobierno federal por homicidio y uso excesivo de la fuerza. El hermano de Good, Brent Ganger, presentó dos demandas, una de ellas de casi 150 páginas, en representación de Renee y su esposa Rebeca Good.
En la primera demanda, presentada contra Estados Unidos, alegan la muerte 'ilícita' de Renee Good, además de 'agresión, detención ilegal, imposición intencional de daño emocional y negligencia', y solicitan un juicio ante un juez, no un jurado. En la segunda se cita a Jonathan Ross, el agente del ICE que disparó; así como a Tom Homan, 'zar de la frontera' de la Casa Blanca; a Stephen Miller, asesor de Trump y acusado de ser el arquitecto de sus políticas antiinmigración; y a la entonces secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem.
La demanda acusa a Ross de disparar tres veces contra Good cuando ella intentaba alejarse lentamente en su vehículo y de negación de atención médica después de que recibiera los disparos. También denuncia discriminación y perfilamiento racial, y acusa a los agentes federales de un uso excesivo y letal de la fuerza, así como de realizar detenciones ilegales sin sospecha razonable durante la Operación Metro Surge, ordenada por la Casa Blanca pese al rechazo de las autoridades locales y estatales.
Además, se acusa a la Administración de Trump de perseguir, intimidar, detener y forzar enfrentamientos con vecinos, observadores legales y periodistas que filmaban o alertaban sobre la presencia de ICE. Good, de 37 años, murió el pasado 7 de enero en Mineápolis tras recibir tres disparos por parte de un agente de ICE mientras protestaba contra la presencia del cuerpo en la ciudad. Tras su muerte se desató una oleada de protestas contra la actuación de los agentes migratorios que también provocó la muerte de Alex Pretti, un estadounidense también de 37 años, muerto en la misma ciudad tras recibir varios disparos de otros oficiales mientras protestaba contra su presencia.



