Comunidades del Sur siguen de cerca el caso que reabre el debate sobre hogares de acogida
Mientras el Ministerio Público pide prisión preventiva para el pastor Ángel Gabriel Capellán por presunta trata de menores en Haina, los padres de los nueve niños rescatados —algunos con vínculos en la región Sur— lo defienden en los tribunales.
San Cristóbal. La audiencia de medida de coerción contra Ángel Gabriel Capellán, conocido como 'el Pastor', y Isaías Muñoz fue aplazada para el próximo jueves 10 de septiembre, según informó la fiscal Fanny Garabito. El Ministerio Público solicitará tres meses de prisión preventiva por la presunta trata de menores con fines de explotación laboral, un caso que mantiene en vilo a familias de Haina y a comunidades del Sur que dependen de hogares de acogida para sus hijos.
Los padres de los nueve menores, de entre dos y 13 años, no se han querellado y acudieron al Palacio de Justicia de San Cristóbal para respaldar al pastor, junto a familiares y exempleados de la fundación 'Restaurando Vidas. Un Muerto que Revive'. Para muchas familias de escasos recursos en la región Sur, estos centros son la única opción cuando no pueden mantener a sus hijos, lo que explica la defensa pública del imputado.
El abogado Manuel Soto Lara, defensa de Capellán, cuestionó que no exista denuncia formal de los padres y calificó al menor que escapó como un 'niño travieso' con antecedentes. 'No hay una denuncia, ni un familiar de esos niños se entera porque hay un niño travieso, hijo de madre soltera, que ella no lo aguanta', declaró. La fiscalía, en cambio, asegura que los menores fueron víctimas de golpes, quemaduras y privación de alimentos, y que serán representados por Relevic.
El caso comenzó el 28 de agosto cuando un niño de 12 años escapó y pidió protección en el destacamento de Hatillo. Los allanamientos posteriores localizaron a los otros menores. Mientras el tribunal decide, las organizaciones sociales del Sur observan con atención: el desenlace podría sentar precedentes sobre la regulación de fundaciones que operan como centros de acogida, un tema sensible en comunidades donde la migración interna hacia Haina y Santo Domingo es constante.


