
Abinader envía artillería y dos batallones adicionales; se suman a 11,000 efectivos ya desplegados
El presidente Luis Abinader dispuso el envío de artillería, maquinaria pesada y dos batallones adicionales hacia la frontera sur para reforzar la zona limítrofe, sumándose a los 11,000 efectivos ya desplegados. La medida responde a la anarquía en Haití y al rapto de cuatro soldados salvadoreños por bandas criminales.
El próximo 27 de febrero, República Dominicana cumplirá 183 años de independencia nacional, pero Haití sigue siendo uno de sus principales desafíos. El país vecino ha caído en una completa anarquía, y el control de las bandas criminales, especialmente 400 Mawozo, mantiene la frontera en máxima alerta ante el riesgo de que los delincuentes crucen clandestinamente para huir de las fuerzas internacionales o buscar refugio.
El rapto de cuatro soldados salvadoreños, desaparecidos desde el 18 de octubre, volvió a colocar a Haití en el centro de la atención internacional. Los uniformados fueron retenidos por la banda Chen Mechan, con el respaldo del grupo criminal 400 Mawozo. El presidente Nayib Bukele envió efectivos militares para colaborar en su búsqueda, y Abinader informó que volverá a comunicarse con Bukele para dar seguimiento al caso.
Ante el deterioro de la seguridad, el Gobierno dominicano mantiene sesión permanente y reforzó la frontera sur con artillería, maquinaria pesada y dos batallones adicionales. Pese a la construcción del muro fronterizo y a las medidas de seguridad, ciudadanos haitianos continúan ingresando de manera irregular al territorio nacional, y cada año las autoridades destinan miles de millones de pesos de la red hospitalaria pública a la atención de extranjeros en situación irregular, especialmente parturientas.
Tras el magnicidio del presidente Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021, Haití cayó en un limbo institucional y permanece sin un mandatario electo desde hace varios años. Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a utilizar expresiones despectivas para referirse a Haití, Somalia, Libia y Yemen durante un acto de campaña en Georgia, retomando la polémica frase "países de mierda" y cuestionando por qué EE. UU. recibe inmigrantes de esas naciones.



