
El 57.9% del parque vesicular son motos; en el Sur, el motoconcho mueve la economía y el turismo.
En Barahona y toda la región Sur, las motocicletas son el principal medio de transporte y sustento de miles de familias. La propuesta de regularización comercial presentada por Alberto Taveras busca proteger vidas y ordenar un servicio vital para la economía local.
El parque vesicular dominicano alcanzó los 6.64 millones de unidades a finales de 2025, de las cuales el 57.9% son motocicletas, unas 3.85 millones. En Barahona, el motoconcho es el rey de las calles: lleva a los residentes al trabajo, a los turistas a las playas y a los comerciantes al mercado. Sin embargo, esa misma informalidad que lo hace accesible también lo vuelve peligroso.
Los datos son contundentes: el 65.5% de las muertes por accidentes de tránsito en 2024 involucró motocicletas. En la región Sur, donde las carreteras son estrechas y el transporte público escasea, la cifra golpea a comunidades enteras que dependen de estos vehículos. La seguridad vial es un tema de desarrollo local, no solo un problema de la capital.
La propuesta de Alberto Taveras, conocedor de la realidad del Sur, no busca eliminar el motoconcho, sino profesionalizarlo. Sugiere un Registro Nacional Único de Motociclistas Comerciales, con licencia, seguro, matrícula y capacitación. También plantea chalecos numerados, cooperativas por zonas y paradas autorizadas, lo que daría orden al caos sin ahogar el servicio.
Para Barahona, esto significa que el motoconchista podría trabajar con más seguridad y ganar la confianza de turistas y residentes. La tecnología, como GPS y aplicaciones de despacho, llegaría también al Sur, reduciendo accidentes y mejorando la calidad del servicio. El reto es que la regularización no se convierta en un obstáculo para quienes hoy viven de las motos.
La solución no es perseguir a los conductores, sino aplicar la ley con reglas claras e iguales para todos, como se hace en Ruanda. Si el Sur logra ordenar sus motocicletas, no solo salvará vidas, sino que fortalecerá su economía local y su atractivo turístico. Es momento de actuar, con cero tolerancia a la informalidad, pero con visión de desarrollo regional.



