Un repaso por el origen y el legado de un símbolo de identidad nacional
Villa Mella, antes Sabana Grande del Espíritu Santo, fue erigida como común el 13 de junio de 1888 y hoy es un referente cultural por los Congos del Espíritu Santo, declarados por la UNESCO. Conocer su historia ayuda a entender la identidad de Santo Domingo Norte.
Cada aniversario de Villa Mella es una oportunidad para reencontrarnos con las raíces y reconocer el aporte de esta tierra a la identidad de Santo Domingo Norte y de la República Dominicana. El historiador dominicano Frank Moya Pons escribió: «El conocimiento de la historia fortalece la conciencia nacional y permite a los pueblos comprender quiénes son y hacia dónde quieren ir».
Antes de llamarse Villa Mella, este territorio era conocido desde el siglo XVIII como Sabana Grande del Espíritu Santo, un nombre vinculado a la fe y la vida comunitaria. El 13 de junio de 1888, mediante una ley del presidente Ulises Heureaux (Lilís), fue erigida como común y bautizada en honor al patricio Matías Ramón Mella. En aquella época, una común equivalía a lo que hoy es un municipio.
Con los años, las comunidades que hoy integran Santo Domingo Norte consolidaron sus propias identidades: Guaricano, Sábana pérdida, La Victoria, San Felipe, El Higüero y otras localidades escribieron páginas de esfuerzo y desarrollo. El nombre de Villa Mella sigue ocupando un lugar especial en la memoria histórica del territorio, y reconocer su importancia no disminuye la identidad de las demás comunidades.
Villa Mella es la tierra de los Congos del Espíritu Santo, manifestación cultural proclamada por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. El antropólogo Carlos Andújar Persinal la define como uno de los principales reservorios de la herencia afrodominicana. El sociólogo José del Castillo Pichardo señala que las comunidades preservan la identidad nacional, y el profesor Víctor Piñeyro sostenía que sus expresiones culturales podrían representar la identidad nacional.



