
, a quien estimo, ha escrito estos días una nota en X que merece respuesta, no por lo que afirma sino por lo que da por demostrado.
Recuerda con exactitud que hizo su debut internacional en la de Santiago y Viña del Mar, el 10 y 11 de noviembre de 1996, y de ahí extrae la conclusión de que ninguno de los veintiún jefes de Estado y de Gobierno que se sentaron a aquella mesa sigue activo en la política de su país.
Muchos, dice, murieron.
La imagen es eficaz.
El problema es que no sobrevive a una tarde de hemeroteca.
En aquella mesa estaba , entonces primer ministro de Portugal.
después concluye, el 31 de diciembre, su segundo mandato como Secretario General de las Naciones Unidas.
Estaba , hoy presidente de honor del Partido Popular y presidente ejecutivo de FAES, que el mes pasado seguía fijándole la línea a Feijóo desde su tribuna.
Estaba , que en julio de este año, a los noventa, presidía todavía los actos doctrinarios del Partido Colorado y escribe su columna cada viernes.
Estaba Fernando Henrique Cardoso, presidente de honor del PSDB.
Y estaba José María Figueres, que en 2022, veinticuatro años después de entregar la banda presidencial, volvió a competir y llegó a segunda vuelta.
Cinco de veintiuno.
La premisa se cae sin necesidad de argumento.
Pero hay algo más fino, y es lo que me interesa, porque un cronista puede pasarlo por alto y un analista no debería.
Esa cumbre que se invoca como monumento a la renovación fue, mirada de cerca, una cumbre de retornos.
Presidiendo la delegación venezolana estaba , presidente entre 1969 y 1974, y otra vez desde 1994: veinte años de intervalo entre un mandato y el siguiente.
A su lado, , cumpliendo su segundo período no consecutivo, diez años después del primero.
Y llevaba treinta y siete años en el poder sin haber pasado nunca por una urna.
La fotografía que se me presenta como reproche a la es, en rigor, un catálogo de permanencias.
El joven de cuarenta y dos años que se sentó allí no era la excepción a una norma de relevo; era el recién llegado a una sala donde el regreso era práctica común.
Conviene además preguntarse por qué los demás no siguen activos, porque la respuesta incomoda la tesis.
No fue la higiene democrática la que los retiró.
fue destituido ochenta y siete días después de esa foto.
terminó preso.
huyó de Bolivia en 2003 y no regresó.
Carlos Menem murió arrastrando condenas.
Juan Carlos Wasmosy fue condenado.
Ernesto Samper cargó el Proceso 8000 hasta el último día de su gobierno.
Ese es el destino real de buena parte de aquella mesa: no la jubilación serena del estadista que cede el paso, sino el derrumbe institucional, el exilio, el expediente.
Visto en ese espejo, la anomalía dominicana no consiste en que siga haciendo política después.
Consiste en que entregó el poder , en la fecha que manda la , sin crisis, sin destitución, sin condena, y conservó el derecho de volver a pedirle el voto a la misma gente que ya se lo dio.
En el vecindario que Guerrero acaba de retratar con tanto esmero, eso no es un defecto biográfico.
Es prácticamente una rareza estadística.
Dos precisiones de calendario, ya que el ejercicio es de almanaque.
En el no fue candidato: entregó la banda a un compañero de partido.
En tampoco lo fue: se abstuvo.
Contar como intentos de preservación dos elecciones en las que no apareció en la boleta es ser generoso con la tesis y estrecho con el hecho.
Uno puede tener todas las objeciones que quiera a su liderazgo, yo las he escuchado y algunas son serias, pero la aritmética no es una de ellas.
Queda el fondo, que es lo único que de verdad importa.
La antigüedad no es un cargo imputable en democracia.
volvió a a los setenta y siete.
ganó a los setenta y siete.
Bachelet volvió.
Caldera volvió.
volvió , y a nadie se le ocurrió sostener que el almanaque lo inhabilitaba.
La no es virtud ni vicio en sí misma: es un dato neutro que adquiere signo por lo que uno haga con ella y, sobre todo, por lo que decidan los electores.
Ese es el único tribunal con competencia en la materia.
Sesiona en mayo de 2028, no admite recursos y no consulta efemérides.
Cierro con lo que el propio almanaque sugiere, y lo ofrezco sin acritud.
En estos mismos , quien firma esa nota ha escrito con notable constancia sobre el mismo hombre.
La , se ve, no es privilegio exclusivo de los ..



