Una respuesta graciosa desarma al adversario y fomenta la tolerancia, según análisis
La falta de sentido del humor en las dificultades cotidianas suele terminar en respuestas ríspidas que escalan a violencia verbal y física. Cultivar el humor es un signo de tolerancia que mejora las relaciones personales e institucionales.
Con frecuencia se registra que hace falta sentido del humor para salvar dificultades cotidianas que terminan de manera ríspida. Una respuesta graciosa desarma al adversario y es, además, un magnífico signo de tolerancia.
Estar siempre presto para la pelea no resulta la mejor vía para tener buenos resultados. Por el contrario, es, por lo regular, una forma de generar acidez al ambiente en las relaciones personales e institucionales.
Esa forma de actuar es un estilo de ejercer violencia, en principio verbal, pero que puede degenerar en forcejeos físicos. Y en ocasiones tragedias.
Una sociedad violenta se manifiesta de múltiples formas y en distintos sectores. Nos muestra descortesías y falta de sentido del humor. El llamado es a reflexionar sobre cómo el humor puede ser un antídoto contra la violencia cotidiana.



