
El Centro Nacional de Huracanes de Miami vigila dos zonas de aguaceros en el Atlántico, una con 70% de probabilidad de convertirse en depresión tropical en 48 horas. Aunque no amenazan directamente la región Sur, su evolución podría influir en las lluvias y el turismo local.
El Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Miami informó sobre dos zonas de aguaceros que circulan en el Océano Atlántico. Una de ellas, identificada como AL96, tiene un 70% de probabilidad de formarse como depresión tropical en las próximas 48 horas, mientras que la otra, AL95, podría convertirse en depresión o tormenta tropical de corta duración este mismo martes, aunque con menor probabilidad (40%).
Para Barahona y el resto de la región Sur, estos sistemas no representan una amenaza directa, pero su trayectoria podría modificar las condiciones del mar y los vientos en el Caribe. Las autoridades locales y los pescadores deben mantenerse atentos a los boletines oficiales, ya que cualquier cambio en la presión atmosférica puede generar oleajes anormales o lluvias dispersas en las próximas semanas.
El turismo en la costa sur, que depende de playas como Bahía de las Águilas y San Rafael, podría verse afectado si alguno de estos sistemas se fortalece y altera las condiciones marítimas. Los hoteleros y operadores turísticos de Pedernales y Barahona siguen de cerca los informes del CNH para ajustar sus operaciones y garantizar la seguridad de los visitantes.
Además, la agricultura en el Sur, especialmente los cultivos de plátano, café y cacao en las zonas montañosas, podría beneficiarse de lluvias adicionales si estos sistemas generan humedad. Sin embargo, el exceso de precipitaciones también podría provocar inundaciones en comunidades vulnerables, por lo que se recomienda a los ayuntamientos y a la Defensa Civil mantener planes de contingencia activos.
El CNH vigilará ambos sistemas en los próximos días. Mientras tanto, los residentes de la región Sur deben informarse a través de fuentes oficiales y evitar rumores, ya que la temporada ciclónica sigue activa y la preparación es clave para minimizar riesgos.



