
El es la salida visible de , hormonales y neurológicos identificables y modificables.
Estas son las cinco causas más frecuentes que veo en consulta.
Una de absorción rápida y pobre en fibra, grasa y proteína genera un pico de seguido de una.
Dos a cuatro horas después, la glucemia cae incluso por debajo del punto de partida y el hipotálamo activa las neuronas que ordenan buscar energía rápida.
Los trabajos de mostraron que, con el mismo número de calorías, las comidas de alto índice glucémico aumentan el hambre y activan el núcleo accumbens, región central del deseo.
Bastan dos noches de sueño restringido para que , y aumenten los endocannabinoides.
En paralelo, la encargada del control inhibitorio se hipoactiva, mientras la amígdala y las áreas de recompensa responden con más intensidad ante alimentos ultraprocesados.
El sensibiliza el y aumenta el valor de recompensa de los alimentos densos en azúcar y grasa.
Además, consumirlos amortigua transitoriamente el : el cerebro aprende que el dulce "apaga" el estrés y repite la conducta.
La saciedad depende de —GLP-1, PYY, colecistoquinina— que se activan sobre todo con proteína y fibra fermentable.
La , de Simpson y Raubenheimer, propone que cuando la dieta es baja en proteína seguimos comiendo hasta cubrir esa cuota, y lo que sobra suele llegar en forma de carbohidrato refinado.
Un reduce de forma medible el antojo de la tarde.
En los días previos a la menstruación aumenta el y y la.
El carbohidrato facilita la entrada de triptófano al cerebro y la síntesis de serotonina, de modo que el en esa fase tiene base neuroendocrina, no emocional.
La idea de que el antojo de chocolate revela o de cromo no tiene respaldo sólido.
El sí es rico en magnesio, pero quien tiene el antojo casi nunca pide : pide ..



