
tiene una sonrisa que ilumina y esa luz atraviesa sus páginas.
Coincidimos en el y entendí muy pronto que, para ella, y jóvenes es mucho más que un oficio.
Aunque estudió y llegó a trabajar en una , sentía que ese no era su lugar.
La de su padre terminó por despejar cualquier duda.
Comprendió, como suele ocurrir después de las grandes pérdidas, que la vida es demasiado breve para aplazar aquello que nos apasiona.
Decidió entonces dedicarse a la enseñanza.
La escritura llegó después, como una consecuencia natural.
Su nació al intentar que pasaba demasiadas horas absorto por los videojuegos.
Escribió un relato en el que pudiera reconocerse sin sentirse juzgado.
A partir de ahí entendió que la podía tender puentes de confianza allí donde los adultos muchas veces no sabemos llegar.
Su despertó otra inquietud.
Mientras enseñaba descubrió que abundaban las de otros países, pero muy pocas que acercaran a niños y jóvenes dominicanos a los personajes de su propia cultura.
Aquella ausencia marcó el rumbo de su escritura.
Geraldine no escribe únicamente para contar historias, sino para devolverles la voz a quienes rara vez aparecen en ellas.
Cada novela nace de una investigación minuciosa.
Es como bordar: puntada a puntada entrelaza historia, Así surgieron , donde rescata la lucha independentista liderada por Ciriaco Ramírez contra la ocupación francesa de la isla, o La temible banda de los atracadores de sueños, una ingeniosa aventura sobre la importancia de no renunciar a la esperanza.
Dedica parte de su tiempo a , y allí donde más se necesita, porque sostiene que los niños tienen derecho a leer libros de buena calidad.
Sabe que el acceso a los libros está atravesado por profundas desigualdades y confía en que un niño, cuando encuentra el placer de leer, empieza a descubrir sus Para Geraldine, un es también uno de los pocos lugares donde un niño ejerce plenamente su libertad.
Allí nadie decide por él qué sentir, qué imaginar o cómo mirar el mundo.
Cree que un lector nunca transforma únicamente Un joven que lee puede despertar la curiosidad de sus hermanos, de su madre o de quienes lo rodean.
Por eso está convencida de que es también una manera de transformar una sociedad.
En sus obras, los se sienten vistos y descubren que también merecen ser contadas..



