Efeméride histórica que marcó y la defensa del patrimonio dominicano
El 10 de enero se conmemoraron 440 años de la invasión del corsario inglés Francis Drake a la isla de Santo Domingo, ocurrida en 1586. El hecho, ocurrido bajo el gobierno de Cristóbal de Ovalle, dejó la ciudad en ruinas y plantea interrogantes sobre la protección del patrimonio.
El 10 de enero se cumplieron 440 años de la invasión del pirata inglés Francis Drake a la isla de Santo Domingo, un episodio ocurrido en 1586 cuando la ciudad era gobernada por Cristóbal de Ovalle, quien huyó al enterarse de la llegada del corsario. Drake desembarcó con cientos de barcos por la playa de Güibia y Haina, y sus tropas se dirigieron a la Primada de América, sembrando el pánico entre la población.
Durante el ataque, la furia de los cañones ingleses derribó casas y edificios, y ni la iglesia Regina Angelorum se salvó. Drake instaló su centro de operaciones en la Catedral, donde robó todos los objetos de valor. Según el historiador Antonio del Monte Tejada, en su libro Historia de Santo Domingo, tomo III, los invasores permanecieron en la ciudad unos veinticinco días, hasta que se celebró un acuerdo para rescatarla.
Como parte del pacto, se exigieron 25 mil ducados y las mujeres debieron entregar cuantas joyas y prendas tuvieran, pues sin esas alhajas el corsario juraba no marcharse. Se rumora que muchos de esos tesoros hurtados están en exhibición en museos europeos, lo que plantea la pregunta sobre la labor del cuerpo diplomático dominicano para rescatar ese patrimonio criollo.
El contexto del siglo XVI estuvo marcado por las contradicciones entre la reina Isabel I de Inglaterra y el rey Felipe II de España, trasladadas al Caribe, con el terrorismo puesto en práctica por Drake en mares y océanos, y el fanatismo religioso entre calvinismo y catolicismo. El miedo se imponía por la fuerza brutal de los galeones que navegaban las aguas intercontinentales, obligando a los estados de la época a negociar a punta de pistola.



