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Telescopio Swift de la NASA caerá el viernes: piezas de tungsteno podrían sobrevivir

El Observatorio Swift reingresará tras 22 años; expertos explican qué esperar y cómo informarse

El Observatorio Swift de la NASA se precipitará a la Tierra el viernes o alrededor de esa fecha tras un fallido rescate, según la Fuerza Espacial de Estados Unidos. Aunque la mayor parte se quemará en la atmósfera, piezas de tungsteno y del espejo podrían sobrevivir y caer en zonas como Centroamérica y Sudamérica.

El telescopio Swift, lanzado el 20 de noviembre de 2004 para estudiar estallidos de rayos gamma y supernovas, terminará su misión de 22 años con un reingreso atmosférico previsto para el viernes o alrededor de ese día. La Fuerza Espacial de Estados Unidos sigue su trayectoria menguante y anunció que la mayor parte del observatorio se desintegrará por el calor, aunque algunas piezas fabricadas con tungsteno, más denso que el plomo, y partes del espejo podrían resistir, según Brad Cenko, científico jefe de la misión en la NASA.

Cualquier resto que sobreviva probablemente caerá en el océano, pero franjas de África, Australia, India, el Sudeste Asiático, Centroamérica y Sudamérica están dentro de la zona de reingreso, de acuerdo con la información oficial. Para los lectores dominicanos, esto significa que, aunque el riesgo es bajo, vale la pena mantenerse atentos a los avisos de las autoridades y evitar difundir rumores sin confirmación.

El fin de Swift tiene a su equipo de luto pero agradecido: el telescopio descubrió más de 2.000 estallidos de rayos gamma y 1.400 estrellas en explosión, además de numerosos cometas, asteroides y agujeros negros. Su capacidad para girar rápidamente hacia eventos celestes lo convirtió en un primer respondiente para otros observatorios como Hubble y Webb. La intensa actividad solar de los últimos años aceleró su caída, y un intento de rescate con el robot Link, de la empresa Katalyst Space, fracasó después de que el dispositivo no lograra acercarse al telescopio.

Joan Nousek, astrónomo de la Universidad Estatal de Pensilvania que dirigió el equipo de control, resumió la situación: “Sabíamos que este día llegaría desde antes de que se lanzara Swift. Al menos en la órbita baja terrestre, lo que sube tiene que bajar. Y ese final es catastrófico”. Los sistemas del telescopio fueron apagados a finales de octubre, cuando ya estaba demasiado bajo para observar. Los científicos aún evalúan cómo llenar el vacío que deja Swift en la astronomía de rayos gamma.


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