Un análisis del cambio en las relaciones de pareja y su impacto en la comunicación actual
El amor en tiempos de redes sociales ha reemplazado los poemas, las llamadas y las visitas por mensajes directos, 'me gusta' y regalos con papeletas de dos mil pesos o cien dólares. Un repaso por las costumbres que se han perdido y las nuevas dinámicas que imponen las generaciones más jóvenes.
Durante muchos años, las enseñanzas de Gabriel García Márquez en 'El amor en los tiempos del cólera' han marcado la forma de entender las relaciones de pareja. La historia de Florentino Ariza y Fermina Daza, con el triángulo amoroso junto a Juvenal Urbino, es una de las obras favoritas del autor colombiano, ganador del premio Nobel de Literatura. Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué diría García Márquez si viviera en la sociedad de hoy y comparara el amor en los tiempos del cólera con el amor en los tiempos de las redes sociales?
Hoy no se escriben poemas, no se llaman por teléfono, no se mandan cartas ni se hacen visitas a las casas. Ya no se pide la mano al padre de la novia, no se sale con chaperona, ni se regalan flores, a menos que no sean para exhibirse en fotografías y videos por las redes sociales. En lugar de una tarjetita con un mensaje de amor, se incluyen papeletas de dos mil pesos o de cien dólares. El mundo ha cambiado en lo político, social, tecnológico, económico y cultural, y con ello la manera de comunicarnos y relacionarnos.
La forma en que un hombre corteja a una mujer hoy dista mucho de cómo un caballero abordaba a una dama. Lamentablemente, la mayoría de los hombres de hoy no son caballeros y muchas mujeres tampoco se dan a respetar ni se comportan como damas. De ahí viene la falta de empatía de muchos hombres con las mujeres y la falta de emociones de muchas mujeres con los hombres. Parecería que hemos cambiado las buenas costumbres, la educación y el fino trato del romanticismo por el inmediatismo, los intereses económicos, el chapeo y el 'háblame claro'.
Muchas mujeres no quieren ser mareadas con falsas expectativas de palabras bonitas que consideran falsas, y muchos hombres prefieren pagar por sexo para evitar comprometer sus emociones. Ambos prefieren pagar y que les paguen antes que comprometer sus sentimientos. Las redes sociales hacen su mayor aporte: el poema de ayer ha sido sustituido por el mensaje directo de hoy. Las fotografías ya no se imprimen, sino que se ven por Instagram. Con un 'me gusta' y un icono de fuego o un muñequito morado con cuernos, ya te dicen todo. Hay mujeres que se dedican a publicar fotos para alimentar sus egos y creerse falsamente que eso les aumenta su autoestima, y hay hombres que stalkean y acosan digitalmente con la esperanza de que les respondan para conocerse personalmente y llegar a 'lo que vinimos'. No todas las mujeres lo hacen ni todos los hombres se comportan así, pero sí la mayoría de las nuevas generaciones, que imponen esos códigos incluso a los adultos, aunque no por tener más edad seamos más maduros. Hace unas horas fui testigo de un debate en un grupo de WhatsApp donde comparte una importante comunidad de jóvenes profesionales, hombres y mujeres con buen nivel socioeconómico.



