Un libro de Philippe Lecaplain revela por qué la imagen del hombre que cae sigue oculta
El periodista Philippe Lecaplain publicó en junio el libro L’homme qui tombe, donde repasa la historia de la fotografía que Richard Drew tomó de un hombre cayendo de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. La imagen, una de las más famosas de la tragedia, fue censurada casi por completo y sigue siéndolo en gran medida.
Hace 25 años, cuando el vuelo 175 de United Airlines acababa de abrir la Torre Sur del World Trade Center, el fotógrafo de Associated Press Richard Drew salió del metro de Nueva York y corrió hacia los edificios envueltos en una densa columna de humo negro. Al acercarse lo máximo posible a las Torres Gemelas, se refugió tras el objetivo de su cámara y se centró en los 'saltadores' que se lanzaban al vacío desde las ventanas, huyendo de los vapores asfixiantes del fuego.
Entre las tomas de Drew destaca la de un hombre en caída libre, con la espalda recta y las piernas ligeramente dobladas, como si estuviera suspendido en pleno vuelo. Esta imagen, sin duda una de las más famosas de la tragedia, fue objeto de una censura casi total que sigue vigente en gran medida hoy en día. En su libro L’homme qui tombe, publicado el pasado junio por Librisphaera y seleccionado para el premio Roman News, Philippe Lecaplain, periodista de RFI, repasa la historia de esta fotografía, un símbolo oculto del trauma del 11-S.
Además de la historia del fotógrafo, Lecaplain repasa la investigación de varios periodistas para identificar al hombre desconocido inmortalizado en la caída. A pesar de varias pistas prometedoras, hasta ahora no se ha llegado a una conclusión definitiva, un misterio que aún alimenta el aspecto perturbador de la fotografía. A nivel técnico, 'la foto es perfecta', comenta Lecaplain: las torres norte y sur forman un fondo simétrico salpicado por líneas paralelas, divididas en su centro por la silueta del hombre que cae.
La censura sistemática se impuso inmediatamente después de su publicación. En los días posteriores al 11-S, los periódicos que publicaron la imagen de Drew se vieron abrumados por cartas mordaces de lectores decepcionados, tristes o enfadados. La foto desapareció casi de inmediato de la circulación, y algunos medios llegaron a publicar cartas de disculpa para apaciguar el descontento. 'Su audaz y valiente sesgo periodístico termina donde comienza el inconmensurable duelo nacional', comenta Lecaplain.



