Clubes invierten en analistas y scouts para competir en la era moderna
Los equipos de béisbol profesional han aumentado su personal de oficina y análisis, una tendencia que busca explicar por qué no sobran empleados en las operaciones. El Licey, con 20 personas, el Escogido con 19 y las Águilas con 12 son ejemplo de esta nueva realidad.
En septiembre pasado, un simpatizante del Licey se preguntó si era necesaria tanta gente para acompañar al vicepresidente de operaciones de béisbol, Audo Vicente, al contar 20 empleados de oficina anunciados por el club. La respuesta es que cada rol cumple una función en una liga tan compleja como la actual, donde no sobra nadie.
No es casual que el Escogido tuviera 19 personas en esa área y las Águilas 12. El domingo, Zack Scott, asistente de operaciones en los Medias Rojas entre 2004-2024 y a quien el histórico GM Theo Epstein le diera mucho crédito en informes para cuatro coronas de Serie Mundial, publicó en sus redes sociales el número de analistas que han utilizado los clubes de la MLB esta campaña: un promedio de 29, más que el plantel diario. Los Filis lideraron con 51, los Rockies tuvieron 11, Milwaukee 46 y los Rays 39.
En mayo, Carlos José Lugo, del cuerpo de scouts de los Dodgers, subió una foto en X junto al grupo de trabajo que recibía su anillo de la Serie Mundial de 2025, compuesto por 19 personas. Ese club, que pagará una nómina de 433 millones de dólares en jugadores, también utilizó 40 analistas para estudiar a los rivales y preparar reportes que Dave Roberts usaba en la toma de decisiones.
En el juego de hoy, el cuerpo técnico debe administrar un enorme volumen de información cuya correcta decisión puede ser determinante para ganar, aunque la última palabra la siga marcando el talento del pelotero capaz de encontrar huecos en los patrones algorítmicos. Una oficina de operaciones con recursos técnicos y tecnológicos aplicados es tan clave para ganar como el mejor talento en el campo, ya sea en Lidom, la LVBP o MLB. Esa revolución del Moneyball que empezó en Oakland en 1998 marca la pauta.



