
Guía práctica para comprar baterías de segunda mano y entender su ciclo de vida
Ante el alto costo de una batería nueva, muchos dominicanos optan por la reventa, pero expertos advierten que la vida útil restante es incierta. Conozca los factores que influyen y las opciones de reciclaje.
Una batería puede dejar de rendir sin ser un desecho inmediato. Si aún conserva capacidad, puede revenderse; si no, sus materiales pueden recuperarse. Entre la reventa y la chatarra hay una etapa de gestión de residuos y recuperación de componentes que ocurre en talleres y negocios de metales.
El recorrido comienza en vehículos, viviendas y negocios, donde las baterías se usan para encender motores o respaldar el suministro eléctrico. Cuando pierden rendimiento, algunas llegan a establecimientos que las compran y revenden; otras terminan en negocios de compra de metales. También hay una vía industrial que las recolecta y envía a instalaciones especializadas para recuperar sus componentes.
Juan Bautista, propietario de Baterías JB, explica que la duración de una batería usada depende del uso y del estado de las celdas. En su establecimiento, las baterías automotrices tienen mayor salida que las de inversores. José Francisco García, conocido como Frank Baterías, lleva alrededor de 50 años en el negocio y asegura que los sellos, golpes, rayones y fechas ayudan a identificar las condiciones, aunque no garantizan cuánto tiempo funcionará. Las unidades que comercializa se venden con garantías limitadas de dos o tres meses, dependiendo de su estado. En el caso de las automotrices, estima que algunas pueden durar siete u ocho meses más, aunque el resultado depende del vehículo y del uso.
El precio de una batería nueva es otro factor que empuja a los compradores hacia el mercado de segunda mano. 'Es que no hay con qué comprar nueva', resume Edgar Terrero, de Repuestos y Servicios La 20, al explicar por qué algunos usuarios optan por esta alternativa. Terrero, quien también acumula décadas de experiencia, estima que una batería usada puede durar tres, cuatro o cinco meses. Sus cálculos, al igual que los de los demás comerciantes, son aproximaciones basadas en su experiencia y no una garantía de duración para todas las unidades. El precio varía según el tipo de batería, sus condiciones y el establecimiento. Terrero sitúa entre 2,000 y 2,500 pesos el costo de las baterías automotrices usadas, mientras que las de inversores pueden venderse entre 3,000 y 4,000 pesos. Estas unidades representan una opción de menor costo para quienes necesitan reemplazar una batería, pero no pueden asumir el precio de una nueva. La contrapartida es que su vida útil restante resulta difícil de anticipar, por lo que el comprador puede necesitar otro reemplazo en un período relativamente corto. El negocio de la reparación también ha cambiado. Terrero recuerda que anteriormente los llamados 'baterimán' se dedicaban a abrir las baterías, trabajar sus componentes y sustituir celdas. 'Ya casi no existen los baterimán', sostiene al indicar la poca presencia de personas que realicen este trabajo.



