
La saga de videojuegos "The Legend of Zelda" ha construido su identidad visual a partir de influencias tan diversas como la pintura impresionista, la animación japonesa y el teatro de marionetas, elementos que han marcado su evolución durante cuatro décadas.
El próximo lanzamiento de una nueva versión de "The Legend of Zelda: Ocarina of Time", previsto para el 5 de noviembre en Nintendo Switch 2, ha reabierto el debate sobre los cambios artísticos de la franquicia creada por Shigeru Miyamoto.
El nuevo diseño de los personajes presenta rasgos que recuerdan al "ningyôgeki", el teatro tradicional japonés de marionetas, una influencia señalada por el artista Takaya Imamura, antiguo director artístico de Nintendo.
Imamura, quien trabajó durante más de 30 años en la compañía, relacionó la apariencia de los personajes con la afición de Miyamoto por las marionetas, aunque aclaró que se trata de una interpretación personal.
Los aficionados también encontraron similitudes con los títeres utilizados en la producción japonesa "Shin sanjûshi", una adaptación de "Los tres mosqueteros" realizada para la televisión en 2009.
A lo largo de su historia, Zelda ha experimentado con diferentes estilos visuales.
"The Wind Waker" (2002) apostó por una estética de dibujos animados, mientras que "Twilight Princess" (2006) presentó una apariencia más oscura y realista.
Por su parte, "Skyward Sword" (2011) incorporó elementos inspirados en las acuarelas impresionistas, particularmente en la obra del pintor francés Paul Cézanne.
El ilustrador español Toni Infante, quien ha realizado trabajos oficiales para la franquicia, considera que estos cambios han permitido mantener vigente la serie.
"Cada título ha demostrado que la saga no se define por un estilo, sino por una experiencia, una aventura y una mitología subyacente ", explicó a.
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