El conflicto de interés ocurre cuando un directivo o socio toma decisiones que benefician sus intereses personales, en lugar de los de la empresa. Ejemplos comunes incluyen contratar asesorías propias, alquilar locales familiares o prestar dinero a sociedades vinculadas. Esta práctica no solo afecta a los socios, sino también a bancos, proveedores, clientes y la credibilidad del sistema jurídico.
Conflicto de interés en empresas: cómo detectarlo y evitarlo
El derecho societario exige lealtad y diligencia: revelar el conflicto, abstenerse de votar y pactar condiciones de mercado. Si no se respetan, los acuerdos pueden ser impugnados. La transparencia es clave para mantener la confianza y evitar sanciones legales.