En República Dominicana, la productividad suele asociarse a fábricas y grandes inversiones, pero Jamao, entre Espaillat y Hermanas Mirabal, demuestra que el desarrollo también nace de la montaña y el agua. Allí, el zapote no solo reforestó la cuenca del río Jamao, sino que creó una economía asociativa que integra a 516 pequeños agricultores.
Jamao: el árbol que transformó una cuenca en economía sostenible
La clave fue transformar la producción en productividad: procesar la fruta para reducir pérdidas y agregar valor. Hoy, el Clúster del Zapote enfrenta el reto de convertir 25 millones de unidades en productos exportables, mostrando que la sostenibilidad ambiental y económica pueden ir de la mano.