
Que se haya posicionado entre los pocos países latinoamericanos libres de hambre es un hito que contrasta con una sociedad con niveles de por encima del 41 %.
El último informe de la , que retrata el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel global (SOFI 2026), destaca los avances del país en más de una década, pero señala diversos problemas que siguen siendo de interés como la vulnerabilidad alimentaria, y comida saludable más costosa.
Si bien, la prevalencia de subalimentación pasó del 21.3 % (2004-2006) a menos del 2.5 % de la (2023-2025), lo que posiciona al país al nivel de "hambre cero", el análisis establece que la prevalencia de moderada o grave en la afecta al en la actualidad.
Frente a los datos de 2014-2016, la proporción representa una , sin embargo, se traduce en alrededor de , convirtiendo a República Dominicana en el con mayor prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave.
La FAO también establece en su informe que de este grupo, el , aproximadamente , sufren.
Aunque el problema constituye un flagelo de gran impacto, ha mejorado un 7.9 % en una década.
Para el organismo internacional se define la " " como el nivel de gravedad de la inseguridad alimentaria en el que es probable que las personas se hayan quedado , hayan pasado hambre y, en el caso más extremo, hayan estado días sin comer, poniendo en grave y bienestar.
La investigación global presenta dos realidades preocupantes que están estrechamente relacionadas: el aumento de la en adultos y del.
Para 2012, la en las personas de más de 18 años en República Dominicana alcanzaba , pero a 2024 era del.
Es decir, que uno de cada tres dominicanos padece de obesidad.
Asimismo, la FAO indica que en 2017, el por persona era de diarios, subiendo a para 2025.
A pesar del aumento del costo, la proporción de la población que no puede permitirse una dieta saludable ha disminuido del 25.4 % en 2021 al 16.2 % en 2025.
Por otro lado, la prevalencia de en aumentó ligeramente, situándose en el en 2023 frente al 19.2 % registrado en 2012.
Los datos establecen una mejora en el ( ) en , que bajó del 8 % en 2012 al en 2024.
En este lapso, el sobrepeso infantil se mantuvo estable en torno al 7,5 %.
La prevalencia de en lactantes menores de 6 meses casi se duplicó, pasando del 8 % en 2012 al en 2024..



