Especialista advierte que la falta de cultura preventiva expone a las empresas ante un huracán
A solo ocho días del inicio de la temporada ciclónica en República Dominicana, muchas organizaciones mantienen una peligrosa calma mientras la preparación para emergencias sigue postergándose, según advierte Jeffrey Medina Rivas.
Apenas faltan ocho días para el inicio oficial de la temporada ciclónica en el país y, sin embargo, en numerosas empresas dominicanas persiste una sensación de tranquilidad que puede resultar costosa. Las operaciones continúan con normalidad mientras la preparación para un evento atmosférico severo queda relegada entre reuniones y pendientes que siempre parecen poder esperar.
Cada año se repite el mismo patrón: las empresas asumen que hay tiempo suficiente para prepararse, hasta que aparece el primer fenómeno importante y comienza la desesperación. Las compras de último minuto, las reuniones improvisadas y las decisiones bajo presión se convierten en el reflejo de una organización que nunca se preparó realmente para una emergencia.
El verdadero impacto no comienza con las lluvias o los vientos. El daño empieza mucho antes, cuando se ignoran señales, se dejan vencer mantenimientos críticos, no se actualizan los planes de contingencia o se asume que nada grave ocurrirá este año. Las vulnerabilidades se reflejan en brigadas sin entrenar, sistemas eléctricos sin revisar, protocolos de comunicación no probados y líderes que no han asumido la seriedad de una emergencia.
Prepararse para la temporada ciclónica no se limita a almacenar agua, revisar una planta eléctrica o esperar los boletines oficiales. Un evento severo puede afectar la continuidad operacional, interrumpir cadenas de suministro, comprometer información crítica, generar pérdidas económicas y afectar la seguridad física y emocional de los trabajadores. Las empresas que mejor responden no son las que tienen más recursos, sino las que han desarrollado una verdadera cultura preventiva. La temporada ciclónica es una prueba real de liderazgo, organización y resiliencia. Cuando llegue el primer gran huracán, muchas organizaciones enfrentarán las consecuencias de las decisiones que dejaron de tomar a tiempo.



