Presidente advierte que el partido no será maquinaria electoral y que el país está primero
El presidente Luis Abinader asumió la presidencia del PRM con un mensaje de unidad nacional y la promesa de no imponer un heredero. La decisión marca el rumbo del partido oficialista y tiene implicaciones para la política dominicana.
En las elecciones de 2020, Luis Abinader fue catapultado a la presidencia de la República por una ola de cambio que encontró en el PRM la fuerza política que más sintonizaba con el sentimiento contra el monopolio y sus nefastas secuelas en el ejercicio del poder. La impunidad ante los escándalos de corrupción que sacudían toda la estructura económica y social era cada vez más alarmante y los espacios para la disensión mucho más reducidos porque la institucionalizad era, en la práctica, letra muerta.
Al asumir la presidencia del PRM, Abinader advirtió que el partido con el cual ha ganado dos certámenes no será convertido bajo su gestión en maquinaria electoral, sino en un instrumento para luchar por mejorar las condiciones de la gente y la solución de los problemas del país, que dijo está primero y por encima de la organización. “Hoy quiero que mi primer mensaje como presidente del PRM sea muy claro: primero está el país. Siempre primero el país y su gente. Y solo después estamos nosotros. Ese es el orden correcto. No olvidemos nunca”, declaró.
Abinader señaló que “mientras tenga el honor de presidir este partido (PRM), ese será también el orden que defenderé. Porque cuando se altera ese orden, el servicio se convierte en privilegio, el liderazgo en protagonismo y la política termina perdiendo su sentido”. En la plataforma esbozada por Abinader para dirigir el PRM no asoma el sectarismo. Parece una réplica del modelo con que ha gobernado el país en estos seis años, como se advierte en el respeto a la diversidad y la consolidación del sistema institucional a través de la independencia de justicia, del Ministerio Público y la incorporación a su gabinete de técnicos y profesionales procedentes de la sociedad civil o extrapartidos.
Abinader recordó que el PRM es una organización que nació de la indignación frente a una forma de hacer política alejada del interés colectivo, “pero, sobre todo, nació de la esperanza de miles de dominicanos que querían instituciones más fuertes, una democracia más limpia y un gobierno al servicio de la gente”. Además, advirtió que no llegaba a la presidencia del partido para imponer un heredero o heredera, y que no ve el fantasma de la división que se dice amenaza al PRM en la disputa por la candidatura presidencial, ya que los precandidatos con más posibilidades saben que ninguno cuenta con el suficiente respaldo externo como para formar tienda aparte en caso de no ser favorecido con el voto de la mayoría en una convención.



