Ángel Hernández advierte que el Sur necesita aulas al ritmo de la IA
Santo Domingo.- El exministro de Educación, Ángel Hernández, afirmó que los libros de texto impresos hace dos años para las escuelas públicas ya están desfasados, y que la escuela dominicana no avanza al ritmo del conocimiento, una realidad que también afecta a las aulas de Barahona y toda la región Sur.
Hernández, quien dirigió el Ministerio de Educación desde 2022 hasta 2025 y fungió como ministro interino entre julio de 2003 y marzo de 2004, señaló que la dinámica escolar es más lenta que la de la sociedad. "Estamos hablando de una sociedad en la cual la escuela como tal no está hecha para ir a ese ritmo", expresó.
El exfuncionario puso como ejemplo que con un celular puede desarrollar un texto en segundos sobre cualquier concepto, algo que está "muy por delante de lo que es la escuela". Advirtió que los materiales educativos impresos hace dos años no reflejan la realidad actual, un problema que impacta directamente a los estudiantes de las provincias del Sur, donde el acceso a tecnología actualizada es aún más limitado.
Hernández enfatizó que no es un asunto exclusivo de las escuelas públicas, sino de la velocidad con que la Inteligencia Artificial transforma el conocimiento. Esto obliga a revisar constantemente el currículo y los materiales, algo que las comunidades del Sur necesitan con urgencia para no quedar rezagadas frente a los avances globales.
El exministro consideró imprescindible una reforma educativa y reconoció que durante su gestión impulsó algunas. También mencionó que existe una larga lista de ordenanzas del Ministerio de Educación que fueron válidas en su momento, pero que hoy deben repensarse.
En cuanto a los problemas sociales, Hernández dijo que "a la escuela le piden mucho", pero que no puede resolverlos sola. "La escuela tiene que valerse de la familia, necesariamente, en sentido general, para poder actuar conforme a lo que debe ser", precisó, recordando que la escuela hoy hace lo que antes hacía la familia en la época primitiva. Esta situación se agrava en zonas rurales del Sur, donde la colaboración entre hogares y centros educativos es clave para el desarrollo.



