Bancas y apuestas mueven RD$144,000 millones al año y operan 24 horas con cuatro sorteos diarios
Más de 200,000 personas en República Dominicana están atrapadas en distintos grados de ludopatía, según el análisis de Narciso Isa Conde. Las bancas de apuestas, loterías y juegos de azar se han multiplicado en todo el territorio nacional, urbano y rural, con un impacto socioeconómico y de salud pública de extraordinaria gravedad.
El enorme crecimiento de las bancas de apuestas, loterías y juegos de azar constituye un fenómeno socioeconómico y de salud pública de extraordinaria gravedad. El territorio nacional, urbano y rural, está inundado de bancas de lotería, tanto legalizadas como ilegales, y de miles de puntos de apuestas deportivas y rifas. Mal contados, solo las bancas y las redes de apuestas mueven unos 144,000 millones de pesos por año, operando las 24 horas, con cuatro sorteos por día. Esto no incluye los casinos.
A las tradicionales bancas físicas y casinos regulados se suman numerosas plataformas de apuestas en línea, conectadas a los teléfonos inteligentes de la población, con especial incidencia en los jóvenes. La gran facilidad de acceso a las apuestas, sumada a la desesperación económica de trabajadores empobrecidos y sectores con muchas precariedades, seducidos por una publicidad abrumante y engañosa, buscan una vía rápida de ingresos ilusorios, y se acelera dramáticamente la dependencia y el entrampamiento de esos seres humanos y de sus familias.
Más de 200,000 personas de este país se encuentran atrapadas en distintos grados de ludopatía o adicción severa al juego. La adicción al juego es una enfermedad asumida y promovida por gobiernos, Estado y partidos, por el sistema capitalista como medio de acumulación de capital y riquezas, por el régimen institucional y electoral y por los grandes medios de comunicación que promueven profusamente las empresas de apuestas. Los juegos de azar impactan el cerebro de igual manera que las drogas o el alcohol, determinando una auténtica dependencia. La adicción deteriora de forma crítica las relaciones interpersonales, familiares y de trabajo.
Lo más grave es que los negociantes y empresarios de los juegos de azar, los dueños de casinos, bancas de apuestas, bancas deportivas, máquinas tragamonedas, lotos y redes de riferos, son componentes relevantes de la clase gobernante-dominante y del lampen capitalismo dominicano. Tienen importantes cuotas de poder en los partidos tradicionales, en el Congreso, las Alcaldías, los Distritos Municipales, Consejos de Desarrollo Provinciales, Fuerzas Armadas, Policía, órganos de inteligencia, asociaciones empresariales, medios de comunicación y redes sociales, e influyen significativamente en decisiones de Estado. Forman parte del poder temporal y del poder permanente y tienen, junto a la narcoburguesía, una alta responsabilidad en la degradación material y mental de nuestra sociedad.



