Radiografía de la inseguridad digital juvenil
Los datos presentados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) este jueves revelan un panorama inquietante: el 60 % de los adolescentes en República Dominicana experimenta sensación de inseguridad en los espacios digitales que frecuenta. El hallazgo cobra mayor gravedad al observar la brecha de género, ya que apenas una de cada cuatro jovencitas declara sentirse protegida en la red.
La investigación se expuso durante una consulta nacional sobre violencia y abuso sexual en línea contra niños, niñas y adolescentes, organizada con el respaldo de Safe Online, Ecpat International, Interpol y el Ministerio de Justicia.
Compromiso institucional
El ministro de Justicia, Antoliano Peralta, recalcó que es deber del Estado dominicano prevenir, indagar y castigar cualquier modalidad de agresión sexual digital que tenga como blanco a menores de edad. El funcionario apuntó que el Poder Ejecutivo dispone de capacidad legislativa para promover reformas y que su cartera trabajará de manera articulada con el resto de las entidades competentes.
Por su lado, Carlos Carrera, representante de Unicef en el país, catalogó este fenómeno como una «amenaza creciente» cuya solución exige respuestas multisectoriales. Subrayó que el universo virtual plantea retos diferentes al plano físico, pues muchas agresiones ocurren en rincones digitales difíciles de identificar y rastrear.
Desigualdad en el acceso
El reporte también expone disparidades: la mitad del estudiantado adolescente solo se conecta mediante un teléfono celular, lo que acota sus posibilidades de formación. En los hogares de menores ingresos, siete de cada diez jóvenes dependen exclusivamente del móvil, en contraste con tres de cada diez en familias de ingresos medios y altos.
Aunque el 63 % de los consultados estima que la red ofrece contenidos provechosos, Unicef advierte que crecer rodeado de dispositivos no equivale a saber detectar riesgos ni resguardar la privacidad. La entidad impulsa los programas E-mentores y E-pana para fomentar un uso seguro y participa en la iniciativa «Disrupting Harm», focalizada en combatir la explotación sexual infantil facilitada por la tecnología.
El organismo urgió a robustecer las políticas públicas, modernizar los marcos legales y desplegar acciones conjuntas frente al avance de la inteligencia artificial generativa, que multiplica los peligros y las formas de violencia y desinformación que afectan a los menores en el entorno digital.



