Estudio revela pérdida acelerada de flora alpina en Europa meridional
Un nuevo estudio publicado el jueves confirma que el calentamiento global está provocando la extinción acelerada de plantas autóctonas en las cumbres de montañas europeas, con tasas de pérdida local de hasta el 49% en los Pirineos. La investigación, liderada por Johannes Wessely de la Universidad de Viena, analizó 16 regiones montañosas y advierte que cada aumento de 0,1 ºC eleva un 1,6% las extinciones locales.
El estudio, que abarca los Pirineos y Sierra Nevada en España, y la cadena Lefka Ori en Creta (Grecia), todas en la Europa meridional, concluye que las comunidades vegetales alpinas enfrentan una pérdida acelerada de sus ejemplares más característicos debido a las presiones climáticas y competitivas. Los autores recuerdan que las especies locales de las cumbres son especialmente longevas y tolerantes al estrés, y que su extinción puede producirse con un considerable retraso respecto a los cambios climáticos que la originan.
La investigación explica que con cada aumento de 0,1 ºC en la temperatura, la proporción de extinciones locales se incrementa un 1,6% en la vegetación, un 1,1% en las cumbres y un 1% a nivel regional. Además, la subida de temperatura altera la distribución de las plantas, que suben a niveles más elevados para escapar del calor, pero para las plantas de las cumbres esa posibilidad no existe, porque no pueden migrar más arriba, lo que las sitúa en una situación de extrema vulnerabilidad.
Otro de los problemas asociados es la presión competitiva entre plantas que deben luchar por los mismos recursos en la cumbre. El estudio también cita efectos climáticos indirectos como la reducción de la duración de la cobertura de nieve, el deshielo primaveral adelantado y la menor disponibilidad de agua causada por la evaporación provocada por el calor, factores que contribuyen a la pérdida de la vegetación de alta montaña.
A partir de los análisis geográficos realizados en 16 regiones montañosas, el estudio concluye que la zona más afectada es los Pirineos, con un 49% de pérdida local de especies en las parcelas monitoreadas, seguida de Lefka Ori (Grecia), con una tasa de extinción del 48%, y Sierra Nevada, con un 40%. La situación es extremadamente grave si se compara con las cordilleras situadas más al norte, que muestran impactos notablemente menores debido a un menor estrés térmico. "Nuestros datos muestran claramente que las especies tenían más probabilidades de desaparecer de las cumbres que experimentaron un calentamiento más intenso. Esta correlación fue incluso más fuerte que la tendencia temporal", explica Johannes Wessely.



