La reapertura depende de la seguridad; afecta comercio, turismo y familias en Barahona.
Santiago, Barahona.- A solo 12 días de cumplirse cuatro años del cierre de los consulados dominicanos en Haití, la reapertura sigue en veremos. Para la región Sur, la noticia tiene un impacto directo en el comercio fronterizo, el turismo y las comunidades que dependen de la estabilidad vecina.
El 15 de septiembre de 2022, la Embajada dominicana en Haití anunció el cierre de sus oficinas consulares debido al deterioro de la seguridad en ese país. La decisión, tomada por instrucciones del presidente Luis Abinader, incluyó la evacuación inmediata de todo el personal civil, según confirmó entonces el vocero Homero Figueroa.
Para los residentes de la región Sur, esta medida no es un tema lejano. Muchos comerciantes de Barahona y otras provincias sureñas mantienen vínculos económicos con Haití, y la falta de servicios consulares ha dificultado trámites migratorios y comerciales. Además, el turismo en Pedernales y otras zonas costeras depende de una frontera estable.
La crisis haitiana, que según la ONU dejó al menos 3,000 muertos en los primeros seis meses de 2026, ha mantenido cerradas las puertas de los consulados. Sin embargo, esta semana, los cancilleres Víctor 'Ito' Bisonó y Raina Forbin se reunieron en Dajabón y acordaron estudiar la reapertura, condicionada a garantías de seguridad.
Mientras tanto, las comunidades del Sur esperan que la diplomacia dé frutos. La reapertura de los consulados no solo facilitaría trámites, sino que podría reactivar el comercio bilateral y aliviar la presión sobre las zonas fronterizas, un alivio que también se sentiría en los hogares dominicanos que dependen del intercambio con Haití.
La decisión final sigue en manos de la evolución de la seguridad en Haití. Por ahora, los consulados permanecen cerrados, y la región Sur observa con atención cada avance o retroceso en las conversaciones bilaterales.



