Qué implica para los dominicanos el avance de políticas de mano dura en la región
La inseguridad es la principal preocupación de los brasileños y el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele gana adeptos en la derecha brasileña, un fenómeno que resuena en el debate dominicano sobre seguridad ciudadana.
En Río de Janeiro, el profesor de artes marciales William Correia, de 39 años, creó un grupo de voluntarios para patrullar las calles y denunciar robos en redes sociales. Ahora candidato a diputado federal por un partido de centroderecha, Correia dice a la que sueña con que Brasil copie el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele contra el crimen. 'Quisiera ver aquí lo que pasa en El Salvador para que los delincuentes sufran un golpe de realidad', declaró.
El candidato derechista Flávio Bolsonaro, hijo del encarcelado expresidente Jair Bolsonaro, busca capitalizar el miedo a la inseguridad en las elecciones de octubre con la promesa de importar la fórmula de Bukele. Considera la experiencia salvadoreña 'inspiradora' y promete construir megacárceles de máxima seguridad y declarar 'narcoterroristas' al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital, como hizo recientemente el gobierno estadounidense de Donald Trump.
Bukele redujo la violencia de las pandillas en El Salvador con encarcelamientos masivos bajo un controvertido estado de excepción, pero organismos de derechos humanos denuncian detenciones arbitrarias, torturas y muertes bajo custodia. Hoy es el líder más popular de América Latina, según una reciente encuesta regional. Su modelo fue bandera de campaña de derechistas como Daniel Noboa en Ecuador, Abelardo de la Espriella en Colombia o Keiko Fujimori en Perú.
En Brasil, un 88% de los brasileños quiere penas más severas para los criminales y 79% respalda bajar la edad de imputabilidad penal, según sondeos recientes. El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección y es acusado por sus rivales de ser laxo con el crimen, evita ese lenguaje y apuesta por la 'asfixia financiera': bloquear los bienes y las empresas que las facciones usan para lavar dinero. El taxista Wallace Ferreira, de 53 años, dice que 'la ley brasileña protege al maleante y no al ciudadano de bien'.



