Informe global revela impacto transfronterizo de la contaminación atmosférica en la salud
Un nuevo análisis de Copernicus advierte que el 40 % de la población mundial estuvo expuesta a niveles nocivos de ozono en 2026, un fenómeno que cruza fronteras y afecta la salud y los ecosistemas.
El componente de monitoreo atmosférico y climático del programa espacial europeo, Copernicus, presentó este miércoles los resultados del estudio 'Atmosphere Watch', que combina millones de observaciones satelitales y terrestres para rastrear la contaminación atmosférica transfronteriza. Según el informe, el 40 % de la población mundial estuvo expuesta a niveles nocivos de ozono troposférico, un gas que se forma cuando ciertos contaminantes reaccionan con la luz solar y las altas temperaturas.
La institución, con sede en Bonn, Alemania, explicó que en los primeros ocho meses de 2026 las olas de calor intensificaron la generación de ozono, afectando a miles de millones de personas, especialmente en Asia, donde el 60 % de los habitantes enfrentó niveles extremadamente altos, seguida de Europa y América del Norte. En Europa, a pesar de los avances en la reducción de contaminantes, el 50 % de la población estuvo expuesta a niveles inadecuados de ozono, agravado por las repetidas olas de calor.
La directora del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), Laurence Rouil, declaró que 'la contaminación por ozono es un claro recordatorio de lo interconectados que están realmente nuestra atmósfera, nuestro clima, nuestra salud y nuestros medios de vida'. Rouil subrayó que la contaminación traspasa las fronteras nacionales, por lo que es imprescindible adoptar medidas a nivel global.
El análisis también documentó cómo el humo de incendios forestales y el polvo del desierto recorren miles de kilómetros y afectan la salud de poblaciones alejadas de la fuente. Durante el Mundial de Fútbol de julio, los incendios en Canadá y el oeste de Estados Unidos generaron plumas de humo que provocaron avisos sanitarios en Nueva York y Nueva Jersey. De igual modo, los megaincendios en Francia, España y Bélgica transportaron humo que degradó la calidad del aire a distancia, y el polvo del Sáhara llegó hasta el Atlántico Norte, alcanzando Cabo Verde y las islas Canarias.



