
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió que una intervención militar de Estados Unidos provocaría "un baño de sangre y consecuencias incalculables". En un mensaje en la red X, el mandatario negó que Cuba represente una amenaza para Washington y defendió el derecho de la isla a responder ante cualquier acción bélica externa.
Las declaraciones ocurren en medio de un aumento de la tensión bilateral, con el gobierno de Donald Trump endureciendo sanciones económicas y energéticas, y un discurso más agresivo. Además, se reveló que el Departamento de Justicia de EE. UU. estudia acusar formalmente al expresidente Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996.
La Habana enfrenta una de las semanas más tensas de los últimos años, con una crisis económica y energética agravada, mientras Trump calificó a Cuba como "una nación totalmente fallida" y sugirió que el gobierno cubano buscará negociar con Washington.



