Sostenibilidad fiscal define si las ayudas y exenciones alimentarias se mantienen
República Dominicana cerró 2025 con un déficit del Sector Público No Financiero de 3.45% del PIB y una deuda pública de 47.9% del PIB, según el Ministerio de Hacienda. El dato importa porque de ese equilibrio depende el gasto social que ha bajado la pobreza monetaria a 17.3%, el nivel más bajo en diez años.
El hambre cero no se decreta, se financia. Detrás de cada exención de ITBIS a la canasta básica, cada transferencia de Supérate y cada peso invertido en mecanizar el campo dominicano está la capacidad del Estado de sostener ese gasto sin desequilibrar las cuentas. La sostenibilidad fiscal es el nombre técnico de ese sostén, pero su efecto se mide en la mesa de los hogares.
El gasto público social llegó a RD$809,752.9 millones en 2025, cerca del 9% del PIB. La protección social y el programa Supérate alcanzan a 1.4 millones de familias. Además, entre el 60% y el 65% del gasto tributario dominicano corresponde a compromisos ya establecidos, como las exenciones de ITBIS a alimentos de la canasta básica, leche, carnes frescas, salud y educación.
Sin embargo, mientras el gasto social total crece, varios programas dirigidos a los hogares más pobres se redujeron en 2025: Aliméntate bajó 7.4% y Avanza cayó 31.5%. Al mismo tiempo, el aumento de sueldos públicos absorbió una parte importante del espacio fiscal liberado. La advertencia es clara: sostener el hambre cero no depende solo de cuánto se gasta, sino de proteger la porción que llega directo a quien más lo necesita.
La relación entre orden fiscal y comida dejó de ser teoría en julio de 2026. El alto costo de la canasta básica, empujado por el petróleo que superó los cien dólares por barril, provocó protestas en Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal y San Francisco de Macorís. El Gobierno respondió manteniendo los subsidios a los combustibles y aprobando un Plan Anticrisis. Fue una decisión correcta a corto plazo, pero evidenció que cuando el espacio fiscal se aprieta por factores externos, la primera en resentirse es la mesa del dominicano promedio.



