Análisis muestra que el mal roster, no Devers, hundió a San Francisco
El lento arranque de Rafael Devers fue señalado como causa del fracaso de los Gigantes de San Francisco, pero las estadísticas revelan que el problema fue una nómina desequilibrada. Aquí los números que todo fan dominicano debe conocer.
El deporte profesional suele buscar un chivo expiatorio cómodo cuando una temporada multimillonaria naufraga. En los Gigantes de San Francisco, la narrativa fácil apuntó al lento arranque de Rafael Devers, aunque el microscopio mostraba que la anemia ofensiva era colectiva. Los datos fríos demuestran que achacar la eliminación al madero quisqueyano es un diagnóstico desacertado.
Al 15 de junio, la gerencia filtró que Devers estaba en el mercado de cambios. Para entonces, los Gigantes tenían récord de 29-43 con él en la alineación. En sus primeros 72 partidos y 281 turnos, Devers bateó.235/.293/.413 con OPS de.706, 9 cuadrangulares y 33 empujadas. Era un inicio flojo, pero no la causa del desplome colectivo.
Tras conocerse el interés de cambiarlo, Devers explotó a ritmo MVP. En los siguientes 72 compromisos y 262 turnos, registró.282/.383/.630, OPS de 1.013, 26 cuadrangulares y 58 remolcadas. Sin embargo, los Gigantes solo ganaron un partido más en ese tramo. La matemática es clara: con OPS superior a 1.000 y efectividad de victorias inferior al 42%, las grietas están en el pitcheo abridor y el relevo.
El lento inicio de Devers fue un espejismo. La verdadera razón por la que San Francisco verá los playoffs por TV es una construcción de nómina desequilibrada que ni siquiera una segunda mitad monumental de su estrella pudo rescatar. Para los lectores dominicanos, el caso deja una lección: no siempre el bate criollo es el problema.



