

Más razón que una santa: la ópera-pop de Rosalía deja Madrid en éxtasis Creado: 30.03.2026 | 20:42 Actualizado: 30.03.2026 | 20:42 En: Madrid.- Lunes Santo y Madrid ha entrado en éxtasis , no tanto por lo católico de la jornada sino por una aparición a la que muchos reverencian, la de Rosalía en concierto , o más bien como protagonista y artífice de una ópera-pop en la que con más razón que fe reflexiona sobre los ídolos que elegimos adorar.
Más razón que una santa: la ópera-pop de Rosalía deja Madrid en éxtasis
«¡Estoy gozando mucho esta noche aquí! Ha sido la primera en Madrid , pero no me voy a olvidar de ella», ha dicho en su desembarco en España.
Esta cita es la inicial de cuatro en la capital , con sus más de 15.600 « chulapos y chulapas » que agotaron las entradas en tiempo «récord».
El público ha respirado al verla recuperada de las molestias que la dejaron «delicaílla» y sin « show » íntegro en Milán hace unos días.
«Me encanta haber vuelto aquí; hace más de una década que vengo a Madrid y es una ciudad que quiero mucho y de la que tengo muchos recuerdos.
Vine a cantar a Casa Patas y allí sentí el duende como en ningún otro lugar.
¡Quién me diría a mí que 10 años después estaría yo aquí así!», ha comentado esta catalana que ya empezó a brillar con su disco flamenco ‘Los Angeles’ (2017).
En otro salto inesperado en su amplio espectro musical , para su cuarto disco de estudio cruzó la música popular con las claves de la música clásica y, en su traslación al directo , ese híbrido ha tomado las formas de una ópera pop.
Puedes leer: : Puedes leer: Céline Dion anuncia su regreso a los escenarios con 10 conciertos en París Operística es la división en actos y el arco narrativo con giro dramático final , con subtítulos visibles que traducen al castellano los 13 idiomas del álbum para entender la trama.
También destaca la multiplicidad de disciplinas implicadas, con un parte de danza clásica y contemporánea , en la que ella incluso baila en puntas , como si no hubiese arte que se le resistiera.
Operística es la puesta en escena que algunos han criticado al considerarla espartana , moderna en realidad en su apuesta por la conceptualidad , enseñando la tramoya para observar cómo las ideas de Rosalía toman forma , dejando de lado los fuegos artificiales para crear impactantes estímulos visuales junto a una decena de bailarines.
Después de una gira previa sin música en directo , operístico también es conformar una orquesta con una veintena de miembros (incluida una sección flamenca ) y ubicarla a pie de pista , como en un foso desde el que afinan al inicio del espectáculo , eso sí, con 20 minutos de retraso , lo cual no es muy del Teatro Real.
Y allí, de una caja de transporte , ha emergido como una bailarina de porcelana , intentando permanecer hierática fiel al personaje al son de ‘Sexo, violencia y llantas’, aunque le resultara imposible esconder la sonrisa y la emoción por el cálido recibimiento.
Para que el público cayera rendido ha bastado con sostener un poco más de la cuenta la nota final de «primero amaré el mundo y luego amaré a Dios «.
En ese espacio ambas han compartido en realidad confidencias y sinsabores sentimentales.
«Es que los locos hacen locuras», ha concluido la irreverente «influencer».
«Más razón que una santa «, le ha respondido la artista , a lo que la primera ha vuelto a replicarle: «Más razón que Rosalía «.
Porque sobre las tablas , como con esa Mona Lisa admirada en la distancia que interpreta al vesionar ‘Can’t Take My Eyes Off You’, es mayor la reflexión en torno a los iconos y las divinizaciones que creamos, también sobre las caídas en desgracia , las ajenas y las personales.
La mejor explicación sobre el apabullante efecto que ha causado en Madrid lo ha dado una espectadora llamada Eugenia , después de que Rosalía , encaramada al piano para cantar ‘Sauvignon Blanc’, admitiera no tener más vicios que el vino blanco : «¿Sabes por qué es? ¡Porque el vicio eres tú!».
En las cerca de dos horas de espectáculo no hay margen para ‘El mal querer’ (2018).
Sí aparece ‘El redentor ‘ de ‘Los Angeles’, algunos de los temas clave de ‘Motomami’ y, sobre todo, ‘ Lux ‘, que suena prácticamente íntegro, con la inclusión de ‘Focu ’ranni’ y la feminista ‘Novia robot’ que quedaron en la versión física del álbum.
Con esos mimbres , de la pureza virginal del apabullante arranque , todo en blancos inmaculados y las cuerdas en vivo que realzan cortes como ‘Reliquia’ o la total entrega del alma ‘Mio Cristopiange diamanti’, pasa al negro y la total carnalidad de un ‘Berghain’ con final de « rave » que vuelve locos a los asistentes.
La decepción de ‘La perla’ reconvertida en una Rita Hayworth arropada por múltiples brazos quedará entre los números más icónicos , para pasar después al perdón , la redención y la pura celebración con ‘Bizcochito’ y ‘Despechá’ entre el jolgorio general.
«¡Madrid, os gusta la fiesta !», ha observado ante un público que, quizás por el asalto constante de estímulos o por la multitud de idiomas en las letras , no ha cantado tanto como se podía esperar hasta que han llegado este último tramo , prolegómeno de la muerte dulce de ‘Magnolias’: «Yo que vengo de las estrellas / Hoy me convierto en polvo / Pa’ volver con ellas «.
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