La recuperación de la infraestructura pública sería un ejemplo de ahorro para toda la nación.
El antiguo edificio del IDSS, en el ensanche La Fe, sigue en ruinas mientras el Estado paga alquileres. Para Barahona y el Sur, rescatar esta obra sería una lección de eficiencia y patrimonio.
El edificio del antiguo Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), ubicado en el ensanche La Fe junto a la Plaza de la Salud, continúa en un avanzado estado de deterioro. Salvo el uso de dos o tres instalaciones por parte del Servicio Nacional de Salud (SNS), la estructura permanece prácticamente abandonada, a pesar de ser un símbolo de la arquitectura pública dominicana.
Para las provincias del Sur, incluyendo Barahona, esta situación representa un ejemplo claro de la falta de aprovechamiento de los recursos del Estado. Mientras el Gobierno desembolsa grandes sumas en alquileres de locales para oficinas públicas, una instalación con todas las condiciones para alojar dependencias oficiales se cae a pedazos. La rehabilitación de este edificio sería un modelo de gestión que podría replicarse en el Sur, donde también hay infraestructuras ociosas.
El valor de la sede del IDSS no es solo funcional: su interior está decorado con murales del reconocido pintor español José Vela Zanetti, un tesoro artístico que se pierde con el abandono. La restauración no solo salvaría un patrimonio nacional, sino que permitiría al Estado ahorrar millones en compras de locales como los adquiridos para Indotel o el Ministerio de Industria y Comercio.
En un momento en que el Gobierno dice buscar el ahorro hasta el último centavo, recortando servicios, la recuperación del edificio del IDSS sería una acción coherente. Para la región Sur, que demanda inversión y eficiencia, esta medida enviaría una señal de que los recursos públicos se administran con responsabilidad, en beneficio de todos los dominicanos, incluidos los que viven fuera de la capital.
La voz de los que no tienen voz clama por una gestión que priorice el bien común. Rescatar el edificio del IDSS no es solo una obra capitalina: es una declaración de principios que el Sur observa con atención.



